CUARTA SEMANA DE CUARESMA MIÉRCOLES
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
“MI PADRE Y YO ESTAMOS AÚN TRABAJANDO…”
Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú sigues buscándonos
con un amor tan apasionado como el de una madre,
aun cuando te hayamos abandonado.
Danos esperanza y valor,
especialmente cuando nos sentimos inseguros.
Danos la seguridad de que tú quieres que vivamos
en la certeza y convencimiento de tu amor
y de que tú permaneces siempre con nosotros
por medio de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Te he constituido alianza
Dios declara apasionadamente que está con nosotros, que no nos puede olvidar, que quiere que vivamos en su amor, que él es fiel a la Alianza, aun cuando su pueblo no lo sea.
Esto dice el Señor:
"En el tiempo de la misericordia te escuché,
en el día de la salvación te auxilié.
Yo te formé y te he destinado para que seas alianza del pueblo:
para restaurar la tierra,
para volver a ocupar los hogares destruidos,
para decir a los prisioneros: 'Salgan',
y a los que están en tinieblas: 'Vengan a la luz'.
Pastarán de regreso a lo largo de todos los caminos,
hallarán pasto hasta en las dunas del desierto.
No sufrirán hambre ni sed,
no los afligirá el sol ni el calor,
porque el que tiene piedad de ellos
los conducirá a los manantiales.
Convertiré en caminos todas las montañas
y pondrán terraplén a mis calzadas.
Miren: éstos vienen de lejos;
aquéllos, del norte y del poniente,
y aquellos otros, de la tierra de Senim.
Griten de alegría, cielos; regocíjate, tierra;
rompan a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y tiene misericordia de los desamparados.
Sión había dicho: 'El Señor me ha abandonado,
el Señor me tiene en el olvido'.
¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura
hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas?
Aunque hubiera una madre que se olvidara,
yo nunca me olvidaré de ti",
dice el Señor todopoderoso.
Salmo Responsorial
Salmo 144, 8-9. 13cd-14. 17-18
R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es siempre fiel a sus palabras,
y bondadoso en todas sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza
Y al agobiado alivia.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
También el Hijo da vida
Jesús está siempre trabajando. No lo detienen los prejuicios humanos. Él continúa la misión de liberación confortando y amando, proporcionando abundante alimento, dando nueva vida a los cojos y a los muertos. Jesús es el signo palpable del amor de Dios.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): "Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo". Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios.
Entonces Jesús les habló en estos términos: "Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.
Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.
Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió".
Oración de los Fieles
Te rogamos, Padre nuestro, ser una Iglesia sin límites para el anuncio de tu Salvación, la entrega y la donación de nuestro ser y de nuestro tiempo en favor de los hermanos. Por eso te pedimos: R/Haznos mejores servidores de tu Reino, Señor.
Para que no descansemos en anunciarte a los que todavía no saben que los amas con el amor de un padre y una madre, te pedimos, Señor.
Para que trabajemos por la liberación de tantas personas que viven bajo cruel opresión, te pedimos, Señor.
Para que seamos testigos de Esperanza en un mundo amargado y lastimado por el egoísmo, la codicia, la violencia y el individualismo, te pedimos, Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Te presentamos este pan y este vino
como señales de que participamos
en el ofrecimiento y oblación de Jesús, tu Hijo.
Que él nos dé fuerza
para aceptar nuestra misión en la vida.
Así como él fue fiel a tu voluntad,
que nuestras voluntades también
estén en completa armonía con la tuya,
para que vivamos siempre en tu amor,
ahora y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía
tu Hijo Jesús ha renovado con su sangre
tu Alianza de vida y amor con nosotros
y ha hecho más profundo el lazo de amor contigo
y con todos los miembros del pueblo escogido.
Haz que escuchemos atentamente sus Palabras de vida,
para que pasemos de la muerte a la vida
y crezcamos hasta la plena madurez
del mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Nadie puede decir: “Dios me ha abandonado.” “El Señor se ha olvidado de mí.” Así como una madre no puede olvidar al bebé de sus entrañas, así Dios nunca podrá olvidarse de nosotros. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
