TERCERA SEMANA DE CUARESMA JUEVES
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
ESCUCHANDO LA PALABRA DE DIOS
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos pides no tanto que observemos ciertas prácticas,
sino que nuestros corazones estén vueltos a ti.
Oh Dios bondadoso, queremos hacer en todo tu voluntad,
fielmente y con generosidad
como lo hizo Jesús, tu Hijo,
quien cumplió tu voluntad porque te amaba
y que por eso vive contigo y con el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Aquí está la gente que no escuchó al Señor
“Escuchen mi voz”, dice Dios por medio de Jeremías, su profeta. Pero el pueblo de Dios no quiere escuchar; siguen sus propios caminos...
Esto dice el Señor: "Ésta es la orden que di a mi pueblo: 'Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; caminen siempre por el camino que yo les mostraré, para que les vaya bien'.
Pero ellos no escucharon ni prestaron oído. Caminaron según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, y en vez de darme la cara, me dieron la espalda, desde que sus padres salieron del país de Egipto hasta hoy.
Yo les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero ellos no los escucharon ni les prestaron oído. Endurecieron su cabeza y fueron peores que sus padres. Tú les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: 'Éste es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios, ni aceptó la corrección. Ya no existe fidelidad en Israel; ha desaparecido de su misma boca' ".
Salmo Responsorial
R. (8) Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos viva al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
"No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras".
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor,
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
Quien no está conmigo está contra mí
Jesús cura a un hombre mudo. Evocamos en él todas las veces que silenciamos su nombre y su Evangelio por miedo, por vergüenza, por conveniencia o comodidad. Todas las veces que fuimos sordos y ciegos a su llamado y a las necesidades de los demás…
En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: "Éste expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: "Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama".
Oración de los Fieles
Roguemos al Señor que nos libere de toda sordera y ceguera de modo que podamos sembrar de luz nuestros caminos y los de los demás, diciendo: R/Abre nuestros oídos, Señor, para que escuchemos tu voz.
Queremos estar más atentos y ser empáticos con los que nos rodean, porque nos hablas en ellos y en ellos nos vuelves a llamar. Por eso te pedimos.
Queremos escuchar el grito de la Tierra, que sufre por el maltrato que le infligimos, y el grito de tantos seres humanos desterrados de su dignidad. Por eso te decimos.
Queremos aprender a escucharte en el silencio de tantos que han sido silenciados y con quienes tenemos una deuda de justicia que saldar. Por eso te decimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú nos envías a tu Hijo
para ser tu Palabra Viva.
Queremos aprender de él,
que hizo tu voluntad en todo
porque supo que ésta era tu manera
de revelar a todos tu amor salvador.
Queremos estar siempre de su lado y a su lado
y hacer tu voluntad en todo,
como nuestra mejor ofrenda viva para ti,
Dios y Padre nuestro, que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Estamos demasiado preocupados quizás
por nuestros propios planes para el futuro
y por un mundo que nos empeñamos en construir
a espaldas de ti, olvidándonos de tus planes.
Señor, que sepamos llevar a cabo tus designios
siguiendo tus reglas e inspiraciones;
que escuchemos constantemente y sigamos
a tu Palabra Encarnada, Jesucristo,
y que olvidemos nuestros diminutos planes mundanos,
para así poder construir y establecer
tu reino entre nosotros.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Hoy el profeta nos ha dicho: “Obedezcan ustedes mi voz, y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo”. Demos gracias a Dios porque nos ha hecho su pueblo y hagamos lo mejor que podamos para vivir como pueblo querido de Dios. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
