TERCERA SEMANA DE CUARESMA MIÉRCOLES

Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

LOS MANDAMIENTOS, SIGNOS DE LIBERTAD y DE AMOR

 

Oración Colecta

Señor Dios nuestro:
Tú nos has dado tus mandamientos
para ponernos en el camino de la auténtica libertad,
libertad de todas formas de alienación.
Te pedimos que aprendamos a obedecerlos
no para salvarnos por medio de observancias
ni para hacerte favores a ti,
sino para, siendo libres,
entregarnos a ti y a tu pueblo
y vivir en tu amor,
con Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 147, 12-13. 15-16. 19-20

R. (12a) Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
a Dios ríndele honores, Israel.
El refuerza el cerrojo de tus puertas
y bendice a tus hijos en tu casa.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén. 
El mantiene la paz en tus fronteras,
con su trigo mejor sacia tu hambre.
El envía a la tierra su mensaje
y su palabra corre velozmente.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén. 
Le muestra a Jacob su pensamiento,
sus normas y designios a Israel.
No ha hecho nada igual con ningún pueblo,
ni le ha confiado a otro sus proyectos.
R. Glorifica al Señor, Jerusalén. 

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Juan 6, 63. 68

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Oración de los Fieles

En este tiempo especial de Cuaresma, de conversión, presentemos al Padre el propósito de vivir los mandamientos como fuente de libertad para cada uno y de liberación para todos, diciéndole: R/Queremos honrar tu ley por amor y no por miedo.
Para que aprendamos a percibir los mandamientos como los percibía el pueblo de Dios en la antigüedad: como guías para la fidelidad y para vivir una libertad auténtica, roguemos al Señor.
Para que no nos veamos enredados en la letra de la ley sino que sirvamos al Señor con la libertad de los hijos e hijas de Dios, como Jesucristo nos enseña en el Evangelio, roguemos al Señor.
Para que constantemente nos preguntemos no tanto qué tenemos que hacer, sino más bien qué podemos hacer para amar cada día más a Dios y a los hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro:
Tú estás cerca de nosotros, en tu Hijo Jesucristo.
Queremos que él nos haga conscientes
del precio que pagó por nuestra libertad.
Al sentarnos ahora a la mesa eucarística con él,
le pediremos la gracia y la fuerza
para darte una respuesta de libertad
y que con él te amemos a ti
como hijos e hijas tuyos,
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión

Señor Dios nuestro:
Tú nos has elegido para ser tu pueblo.
Que tu Hijo esté vivo en nosotros,
para que con él te seamos fieles a ti,
y construyamos juntos
una tierra de libertad y fraternidad
hasta que tú te nos des totalmente por siempre.
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.

Bendición

Hermanos: Que el gran mandamiento que nos dio Jesús –“Amen a Dios y a su prójimo como a ustedes mismos”– guíe nuestra vida y la haga rica y hermosa. Contamos con la fuerza del Señor. Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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