SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA SÁBADO
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
DIOS, PRÓDIGO EN SU MISERICORDIA
Oración Colecta
Oh Padre bondadoso, siempre fiel:
Tú eres nuestro Dios de gracia, misericordia y perdón.
Cuando en estos tiempos modernos
las palabras “misericordia y perdón”
suenan como actitudes paternalistas,
haz, Señor, que nos percatemos
de que tú nos desafías
a confrontarnos con nosotros mismos
y a ser hombres y mujeres nuevos,
responsables de nuestro propio destino
y también de la felicidad de otros.
Danos la gracia de corresponder a tu amor
por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
El Señor volverá a compadecerse
El profeta Miqueas anuncia a un Dios que se deleita en su amor, que se complace en su misericordia. Un Dios que echa a lo profundo del mar todos nuestros pecados.
Señor, Dios nuestro, pastorea a tu pueblo con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que vive solitario entre malezas
y matorrales silvestres.
Pastarán en Basán y en Galaad,
como en los días de antaño,
como cuando salimos de Egipto
y nos mostrabas tus prodigios.
¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad
y pasas por alto la rebeldía de los sobrevivientes de Israel?
No mantendrás por siempre tu cólera,
pues te complaces en ser misericordioso.
Volverás a compadecerte de nosotros,
aplastarás con tus pies nuestras iniquidades,
arrojarás a lo hondo del mar nuestros delitos.
Serás fiel con Jacob y compasivo con Abraham,
como juraste a nuestros padres en tiempos remotos,
Señor, Dios nuestro.
Salmo Responsorial
Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12
R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor no estará siempre enojado,
ni durará para siempre su rencor.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre y le diré:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti."
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
"Este hermano tuyo estaba muerteo y ha revivido"
Hoy la bella Parábola del Hijo pródigo nos toca el corazón. Porque entre nosotros no siempre es fácil ni rápido sanar las heridas. Pero el corazón amante y misericordioso del Padre se abre de par en par y nos muestra el camino de regreso a casa anticipándonos la fiesta que siempre nos espera.
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: "Éste recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca'. Y él les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: '¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores'.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo'.
Pero el padre les dijo a sus criados: '¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado'. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: 'Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo'. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: '¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo'.
El padre repuso: 'Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado' ".
Oración de los Fieles
Dios nuestro, Padre de todos y de toda misericordia, oramos para que tu amor incondicional se derrame sobre nosotros y así te decimos: S/Danos, Señor, un corazón semejante al tuyo.
Por los que todavía no han aprendido a perdonar. Para que descubran la alegría y la paz que trae consigo la fiesta del perdón, roguemos al Señor.
Por los sacerdotes de la Iglesia. Para que aprendan de Dios Padre a ser alegres, compasivos, pacientes y animadores cuando administran el Sacramento de la Reconciliación, roguemos al Señor
Por los que se sienten con remordimiento y culpables de pecado. Para que tengan el valor de buscar el perdón y la reconciliación, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Por medio de Jesucristo,
en esta eucaristía
tú te adelantas a acogernos
para la fiesta y alegría del perdón y de la paz.
Que tu Hijo nos dé fuerza
para ser misericordiosos, como tú Padre lo eres,
para que podamos construir y acoger
–más que rechazar y condenar–,
porque nosotros también necesitamos tu perdón
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Padre nuestro que estás en el cielo:
Tu amor nos re-crea, nos crea de nuevo
cuando hemos fallado y fracasado.
Que nuestros corazones salgan al encuentro
de los pecadores y de todos los necesitados
sin condescendencia alguna.
Mantennos firmes en nuestro deseo
de llevar a cabo nuestra tarea
de reconciliar y unir a todas las razas,
lenguas y clases sociales,
y de construir puentes de paz
para que caminemos juntos
hacia las alegrías de tu Casa Acogedora en el cielo.
Te lo pedimos por medio de Aquel
cuyo sacrificio y reconciliación compartimos,
tu Hijo Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Tenemos que celebrar y regocijarnos porque muchos de nuestros hermanos y hermanas estaban muertos y ahora han vuelto a la vida por medio del perdón y reconciliación. Estaban perdidos y los hemos encontrado. Alegrémonos, con la bendición de Dios. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
