PRIMERA SEMANA DE CUARESMA VIERNES
Ciclo Litúrgico: a,B,C | Ciclo del Leccionario: i,II
Introducción
RESPONSABILIDAD PERSONAL
Oración Colecta
Dios de misericordia y compasión:
Tú nos animas a ser responsables
por el bien y el mal que hacemos,
y nos llamas a la conversión.
Oh Dios, ayúdanos a enfrentarnos a nosotros mismos,
para que no recurramos a excusas poco convincentes
para encubrir nuestros fallos.
Haznos honestos con nosotros mismos,
y conscientes de que siempre podemos contar con Jesucristo,
como nuestro guía y nuestra fuerza en el camino hacia ti,
ahora y por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Dios desea que el malvado se convierta
Con frecuencia echamos la culpa a la comunidad y al “sistema” por los males de la sociedad y por los pecados que cometemos. Ese encogerse de hombros y excusarnos de nuestra responsabilidad personal es el vicio escapista de siempre. Por eso Ezequiel nos dice: Ustedes son personalmente responsables por sus pecados y tienen que arrepentirse. Si así lo hacen, Dios los acogerá de nuevo en su amor.
Esto dice el Señor: "Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda mis preceptos y practica la rectitud y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá; no me acordaré de los delitos que cometió; vivirá a causa de la justicia que practicó. ¿Acaso quiero yo la muerte del pecador, dice el Señor, y no más bien que enmiende su conducta y viva?
Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, no se recordará la justicia que hizo. Por la iniquidad que perpetró, por el pecado que cometió, morirá. Y si dice: 'No es justo el proceder del Señor', escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá".
Salmo Responsorial
Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8
R. (3) Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que la aurora el centinela.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Como aguarda a la aurora el centinela,
Aguarde Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades;
renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
Ve a reconciliarte con tu hermano
Jesús, que vino a dar cumplimiento a la ley de Dios y a engrandecerla, nos dice que lo que cuenta es la actitud personal y la intención con que vivimos y damos cumplimiento a su mayor mandamiento: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Porque el verdadero culto a Dios no consiste en prácticas religiosas privadas y centradas en nosotros sino en estar realmente comprometidos con nuestra comunidad y entregados a la reconciliación, a la paz que brota de justicia y al servicio a los hermanos.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo".
Oración de los Fieles
Pidamos al Señor Jesús en esta eucaristía que perdone nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, diciéndole: R/Derrama tu amor y tu reconciliación sobre nosotros, Señor.
Por la Iglesia y todos sus miembros, para que seamos una comunidad misericordiosa que tomemos en serio nuestra misión de reconciliación, y continuemos perdonando con bondad y paciencia a nuestros hermanos, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que tengamos el valor de dar el primer paso para perdonar cuando otros nos han herido y ofendido, roguemos al Señor.
Por nuestras comunidades cristianas, para que la eucaristía nos mueva a perdonarnos sinceramente unos a otros y a preocuparnos por cuantos no te conocen, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Padre misericordioso:
Tu Hijo Jesús viene a nosotros
para reconciliarnos contigo.
Te pedimos confiadamente
que permanezca siempre con nosotros
para llevar a cabo en el mundo
tu misión de reconciliar a los hombres
contigo y los unos con los otros.
Danos la valentía de la humildad,
para buscar perdón y paz
de aquél a quien hayamos ofendido,
con la fuerza de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tú nos pides que seamos personalmente responsables
de nuestras propias obras
Y de nuestra participación activa
en las obras de la comunidad.
Que esta celebración eucarística
sea una fuente de convicción profunda y de fortaleza
para tomar en serio nuestras tareas
como seguidores de Jesús.
Que nuestras obras se ajusten a nuestras palabras
Y así podamos expresar nuestra gratitud y nuestro amor a ti,
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Resentimiento y rencor no hablan bien de nosotros, los cristianos, por mucho que nos hayan herido. Somos “pueblo perdonado” y, por lo tanto, tendríamos que ser, generosamente, “pueblo perdonador”. Que el Señor nos dé fuerza y entereza para ello. Por eso, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
