PRIMERA SEMANA DE CUARESMA LUNES
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
AMOR AL PRÓJIMO
ENCONTRANDO A DIOS EN EL HERMANO
Oración Colecta
Señor, Dios santo, Padre amoroso:
Tú nos encomiendas la tarea de amarnos unos a otros
porque tú eres santo, y nos has amado
antes de que nosotros pudiéramos amarte.
Otórganos bondadosamente la sensibilidad propia
para reconocer a tu Hijo
en nuestros hermanos y hermanas, cercanos y lejanos.
Ayúdanos a dar testimonio
de que el amor existe y está vivo
y de que tú, el Dios de amor,
existes y vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
El Levítico era para el Pueblo de Dios mucho más que un código moral que cumplir: era un signo de la presencia del Altísimo entre ellos. Jesús lo sitúa en el marco de la Nueva Alianza sin alterar su esencia, que era el amor a Dios y el amor al prójimo.
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: ‘Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo. No hurtarán. No mentirán ni engañarán a su prójimo. No jurarán en falso por mi nombre; eso sería profanar el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimas ni explotes a tu prójimo. No retengas hasta el día siguiente el salario del que trabaja para ti. No maldigas al sordo, ni pongas tropiezos ante el ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.
No seas injusto en la sentencia, ni por favorecer al pobre ni por respeto al poderoso. Juzga con justicia a tu prójimo. No andes calumniando a los tuyos ni des testimonio contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Trata de corregirlo, para que no cargues tú con su pecado. No te vengues ni guardes rencor a los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor’ ”.
Salmo Responsorial
R. (Jn 6, 63) Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
La voluntad del Señor es santa
y para siempre estable;
los mandatos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Que te sean gratas las palabras de mi boca,
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque
pues eres mi refugio y salvación. R.
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Esta es el tiempo favorable,
este es el día de la salvación.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
El reino de Dios está allí donde las personas se tratan como hermanos y hermanas. Tenemos que dar a todos testimonio de que el amor existe y está vivo. Porque, en el último día, seremos juzgados en el amor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.
Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.
Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.
Oración de los Fieles
Jesús no solo se identifica con el Rey-Pastor. También lo hace con la oveja perdida, con el más pequeño y necesitado de los hermanos. Por eso le pedimos: R/Señor, danos tu compasión.
Por los muchos que tienen hambre de alimento y también de dignidad humana, para que los que poseen más recursos materiales y humanos les provean generosamente lo que necesitan, roguemos al Señor.
Por los migrantes y extranjeros, para que nosotros sepamos acogerlos y aceptarlos con todas sus diferencias, roguemos al Señor.
Por los enfermos, los ancianos, los que sufren solidad y los que están en la cárcel, para que reciban acompañamiento y amor, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú ves con agrado
que tu Hijo se entregue a sí mismo a nosotros
en estos signos de pan y vino.
Que como él, y con su fuerza,
compartamos cuanto tenemos,
sobre todo nuestra fe
y nuestro encuentro con tu Hijo,
con nuestros hermanos y hermanas,
especialmente con los más solos y frágiles
que tú pones en nuestro camino.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Padre amoroso:
En esta celebración eucarística
hemos encontrado gozosamente a tu Hijo Jesucristo.
Qué él nos acompañe hoy
en las encrucijadas de la ciudad humana,
Y ayúdanos a mostrar tu auténtico rostro:
el de un Dios que cuida y se preocupa
de los que van en busca de vida y amor,
para que todos reconozcan tu reino,
que ya se ha instaurado entre nosotros.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Recordemos lo que el Señor nos ha dicho hoy en el evangelio: “Lo que hicieron ustedes con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicieron”. Ésta es una hermosa tarea y misión, aunque muchas veces resulte difícil. Necesitamos la inspiración y la fuerza del Señor. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
