VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

UN DIOS GENEROSO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, tú te elevas por encima de nosotros:
y sin embargo, estás más cercano a nosotros
de lo que estamos a nosotros mismos.
Tú odias el mal, y, sin embargo,
das una oportunidad al que cae.
Tú nos conoces como somos
y aun así todavía nos amas.
Enséñanos tus sorprendentes maneras,
para que tus pensamientos lleguen a ser nuestros
y para que compartamos generosamente
con los que nos rodean
todos los buenos dones y la vida que nos has dado
por la generosidad de tu corazón,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Jue 9,6-15

 La Primera Lectura nos relata un primer intento de establecer un Reino para dar a Israel más estabilidad que el sistema de los Jueces. Pero el supuesto futuro rey es rechazado con una alegoría que lo pone en ridículo.

6

Los de Siquén y todos los de Bet-Miló se reunieron para proclamar rey a Abimelec, junto a la encina de Siquén.

7

En cuanto se enteró Yotán, subió hasta la cumbre del monte Garizín, y desde allí gritó con voz potente: —¡Escúchenme, vecinos de Siquén, y que Dios los escuche a ustedes!

8

Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: Sé nuestro rey.

9

Pero el olivo dijo: ¿Y voy a dejar mi aceite, con el que se honra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?

10

Entonces dijeron a la higuera: Ven a ser nuestro rey.

11

Pero la higuera dijo: ¿Y voy a dejar mi dulce fruto sabroso para ir a mecerme sobre los árboles?

12

Entonces dijeron a la vid: Ven a ser nuestro rey.

13

Pero la vid dijo: ¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?

14

Entonces dijeron todos a la zarza: Ven a ser nuestro rey.

15

Y les dijo la zarza: Si de veras quieren ungirme como su rey, vengan a cobijarse bajo mi sombra, y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.

Aclamación antes del Evangelio

Hebreos 4, 12

R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 20, 1-16

 La parábola de los trabajadores en la viña nos dice, en contra de lo que frecuentemente se oye, que Dios no es como un contador de libros. Naturalmente, él ama a los que llevan una vida ejemplar cristiana. Pero en su corazón hay también espacio para los que luchan, y para los que llegan tarde, lo mismo que para los pioneros. Dios nos ama y es generoso con nosotros, no porque nosotros seamos buenos sino porque él es bueno.

1

Parábola de los jornaleros de la viña

El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña.

2

Cerró trato con ellos en un denario al día y los envió a su viña.

3

Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza a otros que no tenían trabajo

4

y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido.

5

Ellos se fueron. Volvió a salir a mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.

6

Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar?

7

Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña.

8

Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.

9

Pasaron los del atardecer y recibieron un denario.

10

Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga.

11

Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado:

12

Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día.

13

Él contestó a uno de ellos: Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario?

14

Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti.

15

¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso?

16

Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Oración de los Fieles

– Para que los cristianos contribuyan y beneficien a nuestro mundo egoísta fomentando un sentido de donación de sí mismos por pura generosidad y bondad, roguemos al Señor.
– Para que en nuestras comunidades cada uno sea aceptado como es; que no excluyamos de nuestro amor a nadie; que aprendamos a perdonar a todos y cada uno, roguemos al Señor.
– Por los que no tienen trabajo, y están tristes o amargados porque piensan que son ya inútiles y nadie los necesita. Para que los ayudemos de alguna manera, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Generoso Padre:
En estos signos de pan y vino tú nos das,
aunque a veces nos sintamos débiles y cansados,
a tu Hijo como nuestro compañero.
Queremos abrirnos a su fuerza y a su Amor.
Que ojalá él nos ayude en el calor sofocante del día
a portar las cargas de nuestras luchas
y a buscar tu voluntad en todo lo que hacemos.
Concédenoslo por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Generoso Padre:
En esta eucaristía hemos experimentado de nuevo
que la vida y todo lo que somos
no son más que un regalo tuyo.
Que la exigente Palabra de tu Hijo
nos mueva a aceptar y a servir a nuestro prójimo
como tú nos has aceptado y amado a nosotros
sin ningún mérito de nuestra parte.
Y que la Eucaristía nos sustente
para poner en práctica tu Palabra.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús el Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos visto hoy a Dios como un Dios increíblemente bueno. Para Dios cada persona es valiosa, también los débiles y los que consideramos inútiles. Cada uno cuenta. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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