DECIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

EL REINO ES DE LOS NIÑOS

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú amas todo lo que es pequeño y humilde.
Como busca el niño refugio en los brazos de sus padres,
que así también nosotros cifremos nuestra fuerza y madurez
en permitirte que nos cargues en tus brazos de Padre.
Enséñanos, por medio del ejemplo de los niños,
a no alardear de nada que tengamos
o de cualquier cosa que hayamos hecho,
sino a ser siempre receptivos y abiertos a tu gracia.
Porque tú eres nuestra grandeza y nuestra riqueza
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Ez 18,1-10.13.30-32

El profeta Ezequiel nos advierte hoy que cada uno es personalmente responsable de lo bueno o malo que hace. Y, por lo tanto, exhorta al pueblo a que deje ya su actitud fatalista. Como hijos e hijas de Dios, deberíamos renovarnos y comprometernos personalmente con todo lo que es bueno, justo y bello.

1

Responsabilidad personal  

Me dirigió la palabra el Señor:

2

 –¿Por qué andan repitiendo este refrán en la tierra de Israel: Los padres comieron uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes?

3

 ¡Por mi vida!, les juro –oráculo del Señor– que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel.

4

 Sépanlo: todas las vidas son mías; lo mismo que la vida del padre, es mía la vida del hijo; el que peca es el que morirá.

5

 El hombre que es justo, que observa el derecho y la justicia,

6

 que no participa en banquetes idolátricos levantando los ojos a los ídolos de Israel; que no profana a la mujer de su prójimo, ni se acuesta con la mujer en su regla;

7

 que no explota, sino que devuelve la prenda empeñada; que no roba, sino que da su pan al hambriento y viste al desnudo;

8

 que no presta con usura ni cobra intereses; que aparta la mano de la maldad y juzga imparcialmente los delitos;

9

 que camina según mis preceptos y guarda mis mandamientos, cumpliéndolos fielmente, ese hombre es justo y ciertamente vivirá –oráculo del Señor–.

10

 Si éste engendra un hijo criminal y homicida, que quebranta algunas de estas prohibiciones

13

 que presta con usura y cobra intereses, ciertamente no vivirá; por haber cometido todas esas prácticas idolátricas, morirá ciertamente y será responsable de sus crímenes.

30

 Pues bien, casa de Israel, yo juzgaré a cada uno según su proceder –oráculo del Señor–. Arrepiéntanse y conviértanse de sus delitos, y no caerán en pecado.

31

 Quítense de encima los delitos que han cometido y estrenen un corazón nuevo y un espíritu nuevo, y así no morirán, casa de Israel.

32

 Porque yo no quiero la muerte de nadie –oráculo del Señor–. ¡Conviértanse y vivirán!

Evangelio

Mt 19,13-15

Jesús nos dice: “El Reino de los cielos pertenece a los que son como niños.” La infancia espiritual, el pequeño camino de Teresita de Lisieux, no contradice la adultez a la que nos llama Cristo. La inocencia, la espontaneidad, la pureza, la falta de prejuicios están en cuantos empiezan a vivir en Cristo Jesús.

13

Bendice a unos niños

Entonces le llevaron unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y pronunciara una oración. Los discípulos los reprendían.

14

Pero Jesús dijo:
—Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque el reino de los cielos pertenece a los que son como ellos.

15

Entonces impuso las manos sobre ellos y se fue.

Oración de los Fieles

– Para que todos nosotros amemos y respetemos a los niños y a todo lo que es frágil y pequeño, roguemos al Señor.
– Para que todos los esposos que se han prometido fidelidad en el santo matrimonio permanezcan mutuamente fieles en su amor, roguemos al Señor.
– Para que, en gratitud por todo lo que Dios nos ha dado, seamos fieles a nuestro amor hacia él y hacia nuestros hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Recordamos que cuando tú apareciste entre nosotros
viniste en tu Hijo en la forma humana de un niño chiquito
dependiente en todo de sus padres.
Que nosotros te aceptemos con corazón de niño,
confiando en ti y en tu amor,
admirándote por todas las pequeñas y grandes maravillas
que haces en medio de nosotros;
y amándote con espontáneo, sencillo amor de hijos.
Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por haber designado a Jesús
para venir y estar con nosotros aquí y ahora
en la sencillez de una comida de familia,
compartiendo pan y vino.
Esta es una ocasión única para nosotros
para orar por nuestros niños y por sus padres:
Dispón a los padres para que hagan posible
que, a través de su cuidado y amor,
sus hijos sientan y gusten
que tú, oh Dios, cuidas de ellos y los amas
como a todo lo que es frágil y pequeño.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Presentémonos ante Dios con toda humildad, conscientes de lo mucho que le debemos. Y le pedimos a Dios que los bendiga a todos ustedes, y hoy de manera especial también a sus hijos y nietos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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