DECIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES

“NO BUSQUES PRIVILEGIOS”

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú estás presente entre nosotros en secreto, de incógnito,
con la apariencia de todos los días
de una persona ordinaria cualquiera.
Oh Dios, danos ojos de fe
para que sepamos percibir que tú estás entre nosotros:
en la persona de Jesús, tu Hijo, ahora en esta eucaristía.
Y que también estás en las alegrías y tristezas de la vida,
en la gente que encontramos en la calle.
Haznos atentos a tus muchas presencias
en Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Ez 1,2-5, 24-28

Ezequiel nos presenta a Dios en su impresionante gloria y majestad. Sin embargo, al mismo tiempo, él es el Dios que se mueve, el Dios a quien se puede encontrar junto a su Pueblo.

2

 Fue el año quinto de la deportación de Jeconías.

3

 Vino la Palabra del Señor a Ezequiel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar.

4

 Entonces se apoyó en mí la mano del Señor, y vi que venía del norte un viento huracanado, una gran nube y un zigzagueo de relámpagos. Nube rodeada de resplandor, y entre el relampagueo como el brillo del metal pulido.

5

 En medio de éstos aparecía la figura de cuatro seres vivientes;

24

 Y oí el rumor de sus alas, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, cuando caminaban; griterío de multitudes como estruendo de tropas; cuando se detenían, replegaban sus alas.

25

 También se oyó un estruendo sobre la plataforma que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, replegaban las alas.

26

 Y por encima de la plataforma, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecía un hombre.

27

 Y vi un brillo como de metal brillante, algo así como fuego lo enmarcaba, de lo que parecía su cintura para arriba, y de lo que parecía su cintura para abajo vi algo así como fuego. Estaba rodeado de resplandor.

28

 El resplandor que lo rodeaba era como el arco iris que aparece en las nubes cuando llueve. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra, y oí la voz de uno que me hablaba.

Evangelio

Mt 17,22-27

En este evangelio Jesús se manifiesta una vez más como Hijo de Dios, un Dios encarnado en nuestras vidas cotidianas, implicado plenamente en nuestras realidades y nos enseña lo que significa la ciudadanía cristiana.

22

Segundo anuncio de la pasión y resurrección

Mientras paseaban juntos por Galilea, Jesús les dijo:
—El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres

23

que le darán muerte. Pero al tercer día resucitará.
Ellos se entristecieron profundamente.

24

Sobre el impuesto del Templo

Cuando llegaron a Cafarnaún, los recaudadores de impuestos se acercaron a Pedro y le dijeron:
—¿El maestro de ustedes no paga los impuestos?

25

Pedro contestó:
—Sí.
Cuando entró en casa, Jesús se le adelantó y le preguntó:
—¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran impuestos?, ¿de los hijos o de los extraños?

26

Contestó que de los extraños y Jesús le dijo:
—Eso quiere decir que los hijos quedan libres de pagar.

27

Pero para no dar motivo de escándalo, ve al lago, echa un anzuelo y al primer pez que pique sácalo, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti.

Oración de los Fieles

– Por la Iglesia. Para que no se avergüence de predicar a Cristo crucificado y de ser siempre humilde, como él, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que nunca impongamos forzosamente la ley a la gente, sino que sepamos primeramente practicar el gran mandamiento del amor, amándonos unos a otros, roguemos al Señor.
– Por nuestras comunidades cristianas. Para que sepamos acoger a extraños y a extranjeros y nos hagamos sus amigos, en nombre de Dios, que ha trabado maravillosa amistad con nosotros, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú eres nuestro Dios de gloria y majestad;
y, sin embargo, enviaste a tu Hijo Jesucristo entre nosotros
en estos signos sencillos de pan y vino.
Permanece entre nosotros
y haz que sepamos reflejar tu presencia
con toda sencillez en nuestra vida
haciéndote a ti disponible para la gente
a través de nuestra bondad y compasión,
por el poder del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú sabes lo complicados y sofisticados
que podemos ser en nuestra vida;
y sin embargo, tu gloria está entre nosotros
en todo lo que es sencillo y ordinario;
en los sacramentos:
en agua y aceite, en pan y vino,
en un gesto de perdón y reconciliación.
Oh Dios, te damos gracias por tu bondad.
Y ojalá nuestros corazones y nuestros gestos
sean tan sencillos como tu presencia;
que en una lágrima o en una sonrisa
sepamos revelar, en medio de nosotros,
a tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Somos hijos e hijas de Dios libres, y apreciamos mucho esta libertad. Sin embargo, no queremos ser un clan separado de los demás, o gente que busca trato de favor o privilegios. Queremos estar unidos a todos y servirlos cordial y desinteresadamente. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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