DECIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
¿SIMPLES MIGAJAS?
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Padre de todos:
Hace ya muchos siglos,
elegiste al pueblo de Israel
para dar a conocer tu nombre
a todas las naciones.
Tu Hijo Jesucristo dejó claro
que perdón y plenitud de vida
son la parte compartida
de todos los que creen en él.
Haz verdaderamente de tu Iglesia
un lugar de encuentro
para todos los que te buscan a tientas;
para que todos los obstáculos y barreras se eliminen
para que en los hombres y las mujeres de todas las naciones y culturas
se revelen los mil rostros del Amor que tú nos has mostrado
en Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Núm 13,1-2a.25;14,1.26-29.34-35
Esta Primera Lectura nos habla de la rebelión de Pueblo en el desierto: protestaban contra las exigencias de la Alianza y contra los riesgos que tendrían que asumir manteniéndose fieles a Dios. Se resistían a la conversión.
Error: Libro o formato no reconocido: Núm 13,1-2a.25;14,1.26-29.34-35
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.
Evangelio
En la historia de la mujer cananea que vamos a escuchar, las palabras de Jesús suenan duras y discriminatorias contra los no-judíos. Es narrada para la Iglesia primitiva, que se debate entre aceptar o no en la comunidad naciente a conversos no-judíos. Este texto de Mateo acaba enseñándoles que la voluntad del Maestro es que todos los que creen se sienten a la mesa del Señor. Y, por supuesto, comerán más que migajas…
La fe de una mujer cananea
Desde allí se fue a la región de Tiro y Sidón.
Una mujer cananea de la zona salió gritando:
—¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es atormentada por un demonio.
Él no respondió una palabra. Se acercaron los discípulos y le suplicaron.
—Señor, atiéndela, para que no siga gritando detrás de nosotros.
Él contestó:
—¡He sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel!
Pero ella se acercó y se postró ante él diciendo:
—¡Señor, ayúdame!
Él respondió:
—No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos.
Ella replicó:
—Es verdad, Señor; pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños.
Entonces Jesús le contestó:
—Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos.
Y en aquel momento, su hija quedó sana.
Oración de los Fieles
– Que en la Iglesia universal haya espacio para las riquezas culturales de los diferentes pueblos y las diversas manifestaciones de la única y misma fe, te pedimos.
– Que tengamos corazones y hogares abiertos para acoger a extranjeros, refugiados, sin trabajo, pobres, víctimas de discriminación y opresión. Que hagamos todo lo que podamos para integrarlos en nuestras comunidades, te pedimos.
– Que nos preocupemos por los que no pueden compartir con nosotros el tesoro de Jesús en su Palabra y en su Eucaristía. Que seamos Iglesia en salida y vayamos en busca de los que esperan y necesitan la Buena Noticia, te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de todos:
Tú has preparado la mesa y el banquete de tu Hijo
para todos: santos y pecadores,
pobres y ricos.
Danos a tu Hijo Jesucristo.
Que aprendamos de él
a dar comida y amor a todos los que piden,
no escasas migajas y sobras de la mesa,
sino el alimento de nosotros mismos,
como Jesús hace aquí en la Eucaristía con nosotros.
Él que es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro,
En esta eucaristía todos hemos sido uno
en Cristo Jesús, tu Hijo.
Él murió y resucitó a una nueva vida por todo.
Su rostro es reflejado
en el rostro de cada ser humano:
que ojalá se haga visible en todos.
Que su rostro no se deforme,
ni se rompa ni divida
por nuestros prejuicios y temores.
No permitas que nuestro amor
sea menos que universal;
y únenos más y más en Aquel
que es nuestro camino común
hacia ti y hacia los demás,
Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: La música tocada por un solo instrumento puede ser bella, pero la armonía de muchos y diferentes instrumentos tocando juntos en una orquesta es una música perfecta. Que el Señor nos dé el gozo de participar de la maravillosa y diversa sinfonía de su Creación, con la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
