DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES

LA MÁS PEQUEÑA DE LAS SEMILLAS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Controla nuestra impaciencia, Señor,
cuando tratamos de hacer crecer
tu verdad, tu justicia y tu paz
entre quienes todavía
no están dispuestos a acogerlas.
Necesitamos aprender a aceptar
que todo verdadero crecimiento viene de ti.
Nosotros solamente podemos
plantar la pequeña semilla,
pero eres tú quien la hace crecer
hasta llegar a ser un árbol
que puede dar cobijo
a todos los que acepten tu Palabra.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Éx 32,15-24.30-34

La adoración del becerro de oro en la que cayó el Pueblo de Dios es sinónimo no solo de infidelidad sino de la busca desordenada de riquezas materiales. Embelesarse con ídolos como el poder, el prestigio, las posesiones… no es patrimonio exclusivo del Pueblo del Antiguo Testamento. Hoy, también nosotros hacemos muchas veces eco de esa adoración toda vez que incurrimos en el consumo egoísta e indiscriminado, en la injusta distribución de los bienes, en el individualismo egoísta, en la expoliación de los derechos humanos y los derechos de toda la Creación…

15

Castigo

Moisés se volvió y bajó del monte con las dos tablas de la alianza en la mano. Las tablas estaban escritas por ambos lados, por delante y por detrás;

16

 eran hechura de Dios y la escritura era escritura de Dios grabada en las tablas.

17

Al oír Josué el griterío del pueblo, dijo a Moisés:

–Se oyen gritos de guerra en el campamento.

18

Contestó él:

–No es grito de victoria, no es grito de derrota, son otros cantos lo que oigo.

19

 Al acercarse al campamento y ver el ternero y las danzas, Moisés, enfurecido, tiró las tablas y las rompió al pie del monte.

20

 Después agarró el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta hacerlo polvo, luego esparció el polvo en agua, y se lo hizo beber a los israelitas.

21

Moisés dijo a Aarón:

–¿Qué te ha hecho este pueblo para que le hicieras cometer tan enorme pecado?

22

Contestó Aarón:

–No te irrites, señor. Sabes que este pueblo es perverso.

23

 Me dijeron: Fabrícanos un dios que vaya delante de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés que nos sacó de Egipto.

24

 Yo les dije: Quien tenga oro que se desprenda de él y me lo dé. Yo lo eché al fuego y salió este ternero.

30

Intercesión  

Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: –Han cometido un pecado gravísimo; pero ahora subiré al Señor a ver si puedo conseguir que los perdone.

31

 Volvió, entonces, Moisés al Señor y le dijo: –Este pueblo ha cometido un pecado gravísimo haciéndose dioses de oro.

32

 Pero ahora, o perdonas su pecado o me borras de tu registro.

33

El Señor respondió:

–Al que haya pecado contra mí lo borraré del libro.

34

 Ahora ve y guía a tu pueblo al sitio que te dije: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el día de la cuenta, les pediré cuentas de su pecado.

Evangelio

Mateo 13, 31-35

Una pequeñísima semilla se convierte en un gran árbol. La Palabra de Dios es esa pequeña semilla que, sembrada y cuidada en nuestros corazones, crece y llegar a ser poco a poco un árbol gigantesco, capaz de abrigar a todos; un Reino de paz y justicia que vence toda contradicción y odio.

31

Parábola de la semilla de mostaza

Les contó otra parábola:
—El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo.

32

Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas.

33

Parábola de la levadura

Les contó otra parábola:
—El reino de los cielos se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

34

Todo esto se lo expuso Jesús a la multitud con parábolas; y sin parábolas no les expuso nada.

35

Así se cumplió lo que anunció el profeta:
Voy a abrir la boca
pronunciando parábolas,
profiriendo cosas ocultas
desde la creación [del mundo].

Oración de los Fieles

– Que la diminuta chispa de fe, todavía viva en los corazones de muchos que abandonan la Iglesia, no se apague totalmente, sino que crezca de nuevo y sea luz brillante que los guíe a Dios y a sus hermanos, oremos.
– Que los misioneros sigan sembrando la semilla de la alegre Buena Noticia del Señor en nuestro mundo, que con frecuencia se muestra indiferente y hostil al Evangelio, oremos.
– Que las semillas del compartir y de la unidad sigan creciendo en nuestras comunidades cristianas, hasta que lleguen a ser un solo corazón y una sola alma, oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre paciente y todopoderoso:
traemos ante ti estos frutos: el pan y el vino,
que han crecido de pequeñas semillas de trigo
y de pequeños brotes de la vid.
Por el poder de tu Espíritu
ellos se convertirán en el Cuerpo y Sangre de Jesús,
tu Hijo entre nosotros.
Que la semilla de su vida y de su mensaje
dé mucho fruto en nosotros, tu Pueblo,
y nos haga ser el cuerpo místico de Cristo para el mundo,
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Con mano generosa has sembrado en nosotros
la semilla de todo lo bueno y verdadero:
tu Hijo Jesucristo.
Aunque nuestra fe y amor
parezcan ahora insignificantes,
danos la esperanza y la fuerza
para que él pueda unirnos a una comunidad
en la que la justicia, la verdad y la libertad prevalezcan
hasta que la cosecha esté madura para la siega.
Danos esto por mediación de Cristo tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Todo crecimiento es lento, tan lento que es casi invisible. Todo lo que crece necesita tiempo. Ese es el modo cómo la palabra de Dios, en la que creemos, tiene que crecer y construir un Reino donde la gente responda con fidelidad y realice los planes del mismo Dios. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

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