DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
NUEVA Y ETERNA ALIANZA
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Dios todopoderoso e inaccesible,
Te has revelado como nuestro Dios
y, al mismo tiempo,
te has puesto humildemente en nuestras manos.
Haznos conscientes del fuerte amor
que te impulsa a tomar el riesgo
de entrar en el juego de nuestra vida y muerte,
de compartir nuestro destino y fugaz esperanza,
de estar totalmente con nosotros.
Danos fe viva para arriesgarnos
buscándote con todo nuestro corazón,
para que tú seas realmente nuestro Dios
y nosotros seamos tu pueblo,
por medio de nuestro hermano mayor,
Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
La Primera Lectura de hoy describe el rito de la Alianza por el que Israel se convirtió en pueblo escogido de Dios. El Dios inaccesible del Sinaí se hizo presente a cada persona y caminó con el pueblo en sus aventuras de vida y de muerte, de amor y esperanza. Él es el Dios de su Pueblo que sellará con la sangre de su Hijo la nueva y eterna Alianza que actualizamos en cada eucaristía.
Moisés bajó y refirió al pueblo todo lo que le había dicho el Señor, todos sus mandatos, y el pueblo contestó a una:
–Haremos todo lo que dice el Señor.
Entonces Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor; madrugó y levantó un altar en la falda del monte y doce piedras conmemorativas por las doce tribus de Israel.
Mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer los holocaustos y ofrecer novillos como sacrificios de comunión para el Señor.
Después tomó la mitad de la sangre y la echó en recipientes, y con la otra mitad roció el altar.
Tomó el documento del pacto y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió:
–Haremos todo lo que manda el Señor y obedeceremos.
Moisés tomó el resto de la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo:
–Ésta es la sangre del pacto que el Señor hace con ustedes según lo establecido en estas cláusulas.
Evangelio
Por todas partes, en torno a nosotros, como también en nuestros corazones, las malas hierbas van creciendo juntamente con el trigo (lo malo con lo bueno). Así es la vida, y nos cuesta aceptarla como es. Vemos, antes que nada, cómo crecen las malas hierbas en el jardín de nuestro prójimo, y queremos que las arranque. Pero deberíamos mirar adentro de nuestro corazón. ¿Qué hacer? Arrancar lo malo de la mejor manera que sepamos. Y no disgustarnos, porque, después de todo, no somos perfectos. Tenemos que aceptarlo con fe y esperanza, y dejarlo todo en las manos de Dios.
Parábola de la cizaña
Les contó otra parábola:
—El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo.
Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue.
Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Fueron entonces los sirvientes y le dijeron al dueño: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña?
Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los sirvientes: ¿Quieres que vayamos a arrancarla?
Les contestó: No; porque, al arrancarla, van a sacar con ella el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Cuando llegue el momento, diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña, y en atados échenla al fuego; luego recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.
Oración de los Fieles
– Para que el evangelio del Señor siga conmoviendo a sacerdotes, catequistas, y a todos los demás ministros de la Palabra, y que lo proclamen con convicción y ardor renovados, roguemos al Señor.
– Para que los que se prometen fidelidad en matrimonio sigan creciendo en amor, reflejando el amor de Dios por su Iglesia, roguemos al Señor.
– Para que entre nosotros, discípulos de Jesús, aquí y en todas las comunidades cristianas, haya amor comprometido y lealtad a Dios y a los hermanos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Recuerda tu Alianza,
que tú renovaste e hiciste eterna
en la sangre de Jesús, tu Hijo.
Permítenos celebrar por este pan y vino
tu permanente unión de vida y amor
con nosotros.
Por medio de tu Hijo, permanece con nosotros
en la risa alegre de los jóvenes,
en las lágrimas de los que lloran,
en nuestros torpes intentos por la justicia y la paz,
y en nuestro compartir nuestro trozo de pan con el hambriento.
Sé nuestro Dios por siempre
por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios de la Alianza, siempre fiel:
Tú sabes que somos
demasiado pequeños y limitados para comprenderte
y por eso quieres que te descubramos
en lo que haces por nosotros
y en lo que podemos hacer los unos por los otros
por medio de Jesucristo, tu Hijo entre nosotros.
Todo lo que podemos hacer es pararnos ante ti,
vacíos ya de nuestros pequeños dioses,
e intentar ser cada vez más, con tu ayuda,
una comunidad de fe, esperanza y amor,
por medio de la presencia creativa entre nosotros
de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Esta es la Alianza que el Señor ha hecho con nosotros. ¡Si solamente fuéramos más conscientes de lo cerca que Dios quiere estar de nosotros...! Que el Señor nos guarde siempre en su amor y nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
