DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

EL MANÁ: ALIMENTO DEL CIELO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios de poder y de tierno afecto:
Reconocemos tantas veces tu mano providente:
En el valioso regalo de la vida,
en nuestro alimento diario sobre la mesa,
en la frágil libertad que disfrutamos,
en la gratificante amistad de los amigos…
Danos fuerza y sabiduría,
no para buscar una falsa seguridad
en cosas que solo son provisionales y pasajeras,
sino para seguir adelante en búsqueda de valores perennes:
la libertad, la justicia,
la fraternidad y el amor
que, en el Evangelio, nos ofrece como tarea a completar
tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Éx 16,1-5.9-15

Es totalmente probable que el delicioso maná no fuese ni tan abundante ni tan frecuente como la descripción épica del libro del Éxodo parece suponer. Pero los autores derivan claramente su significado teológico. Cuando la comida es escasa y siempre la misma, cuando los hebreos claman con añoranza por las falsas seguridades de Egipto, cada día “llueve de los cielos” suficiente maná para las necesidades del día. De esta manera los hebreos experimentan que Dios se preocupa y los tiene en la palma de su mano.
1

Maná y codornices  

Toda la comunidad de Israel partió de Elim y llegó al desierto de Sin, entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de salir de Egipto.

2

 La comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto,

3

diciendo:

–¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad.

4

El Señor dijo a Moisés:

–Yo les haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba, a ver si guarda mi ley o no.

5

 El día sexto prepararán lo que hayan recogido, y será el doble de lo que recogen a diario.

9

Moisés dijo a Aarón:

–Di a la asamblea de los israelitas: Acérquense al Señor, que ha escuchado sus protestas.

10

 Mientras Aarón hablaba a la asamblea, ellos miraron hacia el desierto y vieron la Gloria del Señor, que aparecía en la nube.

11

 El Señor dijo a Moisés:

12

 –He oído las protestas de los israelitas. Diles: Hacia el atardecer comerán carne, por la mañana comerán pan hasta quedar satisfechos, para que sepan que yo soy el Señor, su Dios.

13

 Por la tarde, una bandada de codornices cubrió todo el campamento; por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.

14

 Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino parecido a la escarcha.

15

Al verlo, los israelitas preguntaron:

–¿Qué es esto?

Porque no sabían lo que era.

Moisés les dijo:

–Es el pan que el Señor les da para comer.

Evangelio

Mt 13,1-9

 Cristo se refiere al maná como una figura anticipada de la eucaristía que nos sustenta en el camino de la vida y nos libra de la muerte. Dios nos da lo que necesitamos cada día. No tenemos por qué inquietarnos por el mañana.

1

Parábola del sembrador

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.

2

Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla.

3

Les explicó muchas cosas con parábolas:
—Salió un sembrador a sembrar.

4

Al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino, vinieron las aves y se las comieron.

5

Otras cayeron en terreno pedregoso con poca tierra. Al faltarles profundidad brotaron enseguida;

6

pero, al salir el sol se marchitaron, y como no tenían raíces se secaron.

7

Otras cayeron entre espinos: crecieron los espinos y las ahogaron.

8

Otras cayeron en tierra fértil y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

9

El que tenga oídos que escuche.

Oración de los Fieles

– Para que sigamos confiando siempre en la providencia de Dios, y para que él cuide siempre al pueblo de Dios y constantemente guíe a su Iglesia, roguemos al Señor.
– Para que la Eucaristía sea el alimento que nos dé fuerza y nos comprometa a través de nuestro viaje en la vida, roguemos al Señor.
– Para que los enfermos graves y los moribundos cristianos tengan la oportunidad de recibir la sagrada comunión, en forma de viático, en el momento de su muerte, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Traemos ante ti este pan
que tú nos das para comer cada día.
Danos la gracia de buscar el pan de tu Hijo,
que no nos hace ni ricos ni pobres,
pero nos une como hermanos y hermanas
y nos hace caminar juntos por el camino de vida
propuesta a nosotros por el mismo Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre providente:
Tú has alimentado a tu pueblo
con el Pan Vivo del cielo: tu Hijo Jesucristo.
Por la fuerza de este suculento alimento,
envíanos a ese nuestro mundo hambriento
para proveerlo con pan para la mesa
y también, y sobre todo,
con el maná de la justicia, la verdad y la libertad.
Para que la gente crea que tú eres nuestro Dios
y que tu Hijo Jesús es Señor y Salvador nuestro,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: El Señor nos da pan como alimento. ¿Damos gracias a Dios por ello, los que siempre tenemos sobre la mesa suficiente para comer “nuestro pan de cada día”? ¿Le damos gracias por darnos el maná de la Eucaristía? ¿Compartimos lo que tenemos, con aquellos que no tienen bastante? Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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