DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
FE y SIGNOS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
En tiempo de angustia y desolación
nosotros también exigimos a veces signos y milagros
que nos cercioren de tu presencia.
Perdona nuestra presunción,
y danos una fe suficientemente fuerte
como para reconocerte
cuando trabajas sin descanso en la naturaleza,
en los acontecimientos normales de la vida
y en la bondad y en el servicio de la gente.
Señor, nos abandonamos confiadamente a ti
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Tan pronto como su fe les plantea exigencias, tan pronto como dejan de ver claro, los hebreos se quejan y preferirían la antigua esclavitud en Egipto antes que la difícil marcha hacia la libertad a través del duro desierto. No confían todavía en Dios. Quieren señales prodigiosas de su poder.
Cuando comunicaron al rey de Egipto que el pueblo había escapado, el faraón y su corte cambiaron de parecer sobre el pueblo, y se dijeron: ¿Qué hemos hecho? Hemos dejado marchar a nuestros esclavos israelitas.
Hizo enganchar su carro y tomó consigo sus tropas:
seiscientos carros escogidos y los demás carros de Egipto con sus correspondientes oficiales.
El Señor hizo que el faraón se empeñase en perseguir a los israelitas, mientras éstos salían triunfalmente.
Los egipcios los persiguieron con caballos, carros y jinetes, y les dieron alcance mientras acampaban en Fejirot, frente a Baal Safón.
El faraón se acercaba, los israelitas alzaron la vista y vieron a los egipcios que avanzaban detrás de ellos, y muertos de miedo gritaron al Señor.
Y dijeron a Moisés:
–¿No había sepulcros en Egipto? Nos ha traído al desierto a morir. ¿Qué nos has hecho sacándonos de Egipto?
¿No te decíamos ya en Egipto: Déjanos en paz, y serviremos a los egipcios; más nos vale servir a los egipcios que morir en el desierto?
Moisés respondió al pueblo:
–No tengan miedo; manténganse firmes y verán la victoria que el Señor les va a conceder hoy; esos egipcios que están viendo hoy, no los volverán a ver jamás.
El Señor peleará por ustedes; ustedes esperen en silencio.
El Señor dijo a Moisés:
–¿Por qué me invocas a gritos? Ordena a los israelitas que avancen.
Tú alza el bastón y extiende la mano sobre el mar, y se abrirá en dos, de modo que los israelitas puedan atravesarlo a pie, sin mojarse.
Yo haré que el faraón se empeñe en entrar detrás de ustedes y mostraré mi gloria derrotando al faraón con su ejército, sus carros y jinetes;
para que sepa Egipto que yo soy el Señor, cuando muestre mi gloria derrotando al faraón con sus carros y jinetes.
Evangelio
En el evangelio de hoy los escribas y fariseos piden señales prodigiosas. Pero Dios no hace publicidad. Lamentablemente, no logran reconocer a Dios en el mensaje y la persona de Jesús, en su servicio discreto, su lealtad y su amor.
La señal de Jonás
Entonces algunos letrados y fariseos le dijeron:
—Maestro, queremos verte hacer alguna señal.
Él les contestó:
—Una generación malvada y adúltera reclama una señal, y no se le concederá más señal que la señal del profeta Jonás.
Como estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en las entrañas de la tierra, tres días y tres noches.
Durante el juicio se alzarán los habitantes de Nínive contra esta generación y la condenarán porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás.
La reina del sur se alzará en el juicio contra esta generación y la condenará, porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón.
Oración de los Fieles
– Pidiendo por mentes y corazones abiertos, para que podamos creer en Dios y percibir su presencia y amor bondadosos en las maravillas de la naturaleza y en las buenas obras de la gente, le decimos al Señor.
– Pidiendo por una fe más profunda en el Evangelio y en la persona de Jesús cuando vemos cómo hay gente buena y animosa que intenta implantar en nuestro mundo la justicia, la misericordia y el amor del mismo Jesús, le decimos al Señor.
– Dando gracias a Dios porque nos ha dado al pueblo judío como nuestro antepasado y como gran fuente de fe, le decimos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Traemos ante ti este pan y este vino
mientras te pedimos:
Danos ojos de fe para creer
que en estos sencillos signos
tu Hijo puede hacerse presente
y darse a sí mismo a nosotros
como quien sirve y comparte.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú has ganado nuestro amor
por medio de tu Hijo Jesucristo,
quien murió para que nosotros tengamos vida.
Por su mediación, danos también firme fe y serena fortaleza
para servir a los hermanos con discreto amor.
De este modo podremos ser
el signo auténtico de tu presencia entre nuestros hermanos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Dios nos pregunta por qué no percibimos los signos de su presencia y de su obra entre nosotros. ¡Si solamente tuviéramos suficiente fe! Que el Señor abra nuestros ojos para verlo. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
