SEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
EXIGIENDO SEÑALES DEL CIELO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Perdónanos porque, por nuestra fe débil,
pedimos a veces señales y milagros.
Sabemos que tú eres nuestro Padre,
pero a veces no nos es fácil
reconocer tu presencia amorosa.
Danos ojos de fe para percibir el signo
de que tú estás con nosotros
en Jesús y en su mensaje, en el Evangelio.
Te decimos, aunque un poco de mala gana,
porque nos es doloroso:
Purifica nuestra confianza en ti y en Jesús
para que logremos ser cristianos más maduros
que te amemos por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Durante dos semanas escucharemos al apóstol Santiago, pariente de Jesús y líder de la comunidad judeo-cristiana de Jerusalén. Sus mensajes se centran en los pobres y en la fe, que debe producir buenas obras.
Santiago, siervo de Dios y de Jesucristo, el Señor, saluda a las doce tribus, dispersas por el mundo.
Hermanos míos: Cuando se vean asediados por toda clase de pruebas y tentaciones, ténganse por dichosos, sabiendo que las pruebas a que se ve sometida su fe les darán fortaleza, y esta fortaleza los llevará a la perfección en las buenas obras y a una vida íntegra e irreprochable.
Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios y él se la dará; porque Dios da a todos con generosidad y sin regatear. Pero tiene que pedírsela con fe y sin dudar; pues el que duda se parece a las olas del mar, que van y vienen, agitadas por el viento. Quien es inconstante e indeciso en su vida, no recibirá nada del Señor.
Que el hermano de condición humilde esté orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición, pues se acabará como las flores del campo. Porque sale el sol y con su calor quema las hierbas; se caen las flores y se acaba su belleza. Así se marchitará el rico, en medio de todas sus empresas.
Salmo Responsorial
Salmo 118, 67. 68. 71. 72. 75. 76
R. (77a) Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.
Antes de la aflicción fui un descarriado,
pero ahora obedezco tus palabras.
Tú que eres bueno y haces beneficios,
instrúyeme en tus leyes.
R. Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.
Sufrir fue provechoso para mí,
pues aprendí, señor, tus mandamientos.
Para mí valen más tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata.
R. Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.
Yo bien sé que son justos tus decretos justos,
y que tienes razón cuando me afliges.
Señor, que tu amor me consuele,
Conforma las promesas que me has hecho.
R. Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
En el evangelio los fariseos piden a Jesús un signo de que su autoridad viene del cielo. También nosotros buscamos con frecuencia signos y tranquilizantes. ¿Acaso no son suficientemente tranquilizadoras las palabras de Jesús? ¿No consiste la fe en confiar en él?
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".
Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
Oración de los Fieles
– Por la gente que tiene que afrontar pruebas y sufrimientos. Para que crezcan como personas y como cristianos a través de la prueba de su fe, roguemos al Señor.
– Por los que vacilan en su fe o dudan de comprometerse a vivir según las exigencias de su fe. Para que el Señor les dé perspicacia y fortaleza, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que el Señor aumente nuestra fe y la haga rica y espontánea, sin que necesitemos señales especiales ni milagros, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Cuando tu Hijo Jesús
experimentó contradicción y rechazo,
no vaciló ni titubeó.
Aceptó la vida, con sus sufrimientos,
para traernos perdón y alegría.
No permitas que seamos sacudidos
por las olas de nuestras dudas y temores,
sino acepta en este pan y este vino
nuestra voluntad para ser fieles a ti y a los hermanos
tanto en los sufrimientos como en las alegrías.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Señor nuestro, Padre amoroso:
Sabemos que, aunque invisible pero siempre presente,
tú estás a nuestro lado en días de prueba y sufrimiento.
Ayúdanos a no abandonar
a nuestros hermanas y hermanos necesitados,
sino más bien a fortalecer su confianza en ti,
para que juntos podamos marchar hacia adelante
hacia la alegría eterna que nos prometes
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: El signo que nos da Jesús es él mismo, su propia persona, el Emanuel, Dios que se nos muestra personalmente en Jesús, en su Palabra de Vida inspiradora, en la ternura de su acción sanadora, en su aceptación de todas las personas, incluyendo los pobres y marginados. Que el Señor abra nuestros ojos y nos bendiga. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
