La palabra de Dios, proclamada por el profeta y que resonó «en la Casa del Señor», prevalece y renace tras haber sido quemada por el rey. El rey, a diferencia de «la Palabra de Dios», muere en el exilio y queda sin descendencia en el trono de David.
La palabra de Dios, proclamada por el profeta y que resonó «en la Casa del Señor», prevalece y renace tras haber sido quemada por el rey. El rey, a diferencia de «la Palabra de Dios», muere en el exilio y queda sin descendencia en el trono de David.