Los versículos 4s son una invitación, llena de sarcasmo, para que Israel se empantane cada vez más en el falso culto a Dios. Para el profeta está claro que el culto de Israel dista mucho de expresar una adhesión obediente al Dios que un día le dio la libertad y le otorgó la vida. Ingenuamente, cree que puede mantenerse en la injusticia (1-3) y luego «comprarse» a Dios con sus sacrificios, diezmos y ofrendas (cfr. Miq 6,6-8). Los vv. 6-12 recuerdan cinco plagas sucesivas -algunas quizá históricas en el pasado de Israel- que habrían servido hasta al más obstinado para reconocerlas como castigo divino y haberse convertido. Para el profeta fueron signos de Dios, llamados a la conversión; pero Israel no se dio por enterado, no se convirtió al Señor (6.8.9.10.11). Por tanto, ya no habrá más avisos ni señales, Israel debe prepararse para enfrentarse al Señor (12).
