Josué: sucesor de Moisés.

Se retoma la antigua tradición de la transmisión del mando de Moisés a Josué; ese cambio exige, al mismo tiempo, la renovación de la Alianza y una explicación de los acontecimientos históricos que afectan a Israel en esos momentos, esto es, la crisis de la destrucción de Judá y del exilio. Las palabras de ánimo que tanto Moisés como Dios dirigen a Josué (Dt 7. 23) están dirigidas al mismo pueblo que en estos momentos no ve claro su futuro; palabras que buscan animar, consolar y hacer soñar con la posible restauración, la cual será posible si Israel se compromete de nuevo a observar fielmente cuanto le mande el Señor. De ahí la recomendación/exigencia de «leer esta ley» cada siete años, en el año de la remisión, delante de todo el pueblo (Dt 11), en el marco de la celebración de la fiesta de las Chozas (Dt 13).
Es significativo que la lectura de la Ley se proponga para el año de la remisión y condonación de las deudas; si el fin socioeconómico de ese año era la nivelación social del pueblo, la lec-tura de la Ley podría entenderse como una «nivelación religiosa» que permitiría renovar los compromisos de la Alianza y retomar el camino con Dios.

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