Sexta plaga: úlceras.

Una vez más están presentes los magos. Quizás estaban prestos a replicar el mismo prodigio, pero la infección también cae sobre ellos y no pueden repelerla (11). Nótese cómo, entre plaga y plaga, hay incoherencias e inconsistencias: se supone que, a estas alturas, no hay seres humanos ni animales sobre quienes puedan caer más desgracias, ¡y aún faltan más! No se trata, por lo tanto, de eventos estrictamente históricos, ni pueden tomarse en sentido literal afirmaciones como que, a causa de una determinada plaga, «murieron todos los hombres y todos los animales». La intención del relato es ilustrar, con imágenes, cómo el sistema opresor de Egipto se opone al proyecto de vida y libertad que Dios ofrece.

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