Estos primeros versículos sitúan a José en Egipto, aunque no se nos dice nada de su condición de esclavo (cfr. 41,12); en realidad ese fue su destino, ya que el «negocio» de los ismaelitas consistía en comprar o reclutar esclavos para venderlos a los egipcios. José es vendido como esclavo, pero se insiste en que era alguien muy especial, ya que Dios estaba con él (2s). El versículo 6 anticipa el siguiente episodio: los intentos de seducción de la esposa de Putifar, así como el escándalo y la reacción del amo. Se percibe en el relato cierto influjo positivo que José ejerce gracias a que Dios estaba con él, al estilo de su padre Jacob cuando estuvo al lado de Labán.
