QUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

PAN PARA EL HAMBRIENTO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
A los que no son orgullosos
ni engreídos,
tú te revelas como el dador
de todo lo bueno. 
Haznos anhelar tu justicia, tu paz
y todas las cosas consistentes,
que permanecen.
Danos una comida copiosa
de tu Palabra y de tu Vida
por medio de aquel que es nuestro Pan de Vida,
Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Gén 3,9-24

 El Génesis nos dice que el pecado trastorna al mundo en el que vive el hombre; también nuestras relaciones con Dios y nuestras relaciones con los hermanos. La familiaridad inicial con Dios da luego lugar al miedo y a la desconfianza. El autor (o autores) del Génesis intentan dar una respuesta a las causas del mal, del sufrimiento y del duro trabajo.

Error: Libro o formato no reconocido: Gén 3,9-24

Evangelio

Mc 8,1-10

 Jesús reúne a la gente y les da de comer cuando están hambrientos, como signo de su misericordia. Del banquete de su amor, del alimento eucarístico, debemos alimentar nuestros esfuerzos por la unidad, la paz y la justicia.

1

Da de comer a cuatro mil

En aquellos días se reunió otra vez mucha gente y no tenían qué comer. Llamó a los discípulos y les dijo:

2

—Me compadezco de esta gente, ya llevan tres días junto a mí y no tienen qué comer.

3

Si los despido a casa en ayunas, desfallecerán por el camino; y algunos han venido de lejos.

4

Le contestaron los discípulos:
—¿De dónde sacaríamos panes para alimentarlos aquí, en despoblado?

5

Les preguntó:
—¿Cuántos panes tienen?
Respondieron:
—Siete.

6

Ordenó a la gente que se recostara en el suelo. Tomó los siete panes, dio gracias, los partió y se los dio a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.

7

Tenían también unos pocos pescaditos. Los bendijo y mandó que los sirvieran.

8

Comieron hasta quedar satisfechos, y recogieron las sobras en siete canastas.

9

Eran unos cuatro mil.
Los despidió

10

y enseguida embarcó con los discípulos y se dirigió al territorio de Dalmanuta.

Oración de los Fieles

–      Por las agencias de ayuda internacional, por los gobiernos de las naciones y por la Organización de Naciones Unidas. Para que usen todas las capacidades y todos los recursos de la naturaleza en pos de un desarrollo sustentable de la madre tierra que provea alimento a los millones de hambrientos de nuestro injusto planeta, roguemos al Señor.
–      Por todas las comunidades cristianas. Para que no abandonen a nadie en necesidad y para que nosotros nos sirvamos generosamente unos a otros, roguemos al Señor.
–      Por esta nuestra comunidad, reunida aquí para partir y compartir el pan del Señor. Para que el Espíritu Santo nos haga signos vivientes de la generosidad y el amor de Dios, ante todo con los más necesitados, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro generoso:
En estos sencillos dones de pan y vino, 
–comida y bebida frugal y diaria–, 
tú ves con agrado que Jesús, tu Hijo, 
se entregue a sí mismo a nosotros
como Pan de Vida y bebida de salvación.
Que, por la fuerza de este Pan de la Eucaristía,
seamos todos, los unos para los otros,
pan sabroso todavía caliente, 
partido y compartido 
para alimentarnos mutuamente con amor 
en nuestro viaje hacia ti.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Te damos gracias, Padre generoso,
por habernos dado a Jesús, tu Hijo,
como nuestro alimento para el camino
que nos lleva hacia ti y hacia los hermanos. 
Danos determinación y creatividad 
para llevar a un mundo hambriento
alimento suficiente y una participación 
más justa y equitativa
de los bienes de la tierra.
Pero ayúdanos también a partir el pan
de la dignidad humana y de la esperanza para todos.
Y sé tú mismo para nosotros 
el más pleno cumplimiento
de todas nuestras aspiraciones,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Cuando rezamos el Padre Nuestro, le pedimos al Señor que nos dé nuestro pan de cada día. Eso se refiere no sólo a la comida o alimento de cada día, y a la eucaristía, sino también a todo lo material que necesitamos día a día para vivir con humano y razonable bienestar. Que el Señor nos lo otorgue siempre con generosidad. y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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