TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
“¿POR QUÉ TIENEN MIEDO?”
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios de fuerza y poder:
Cuando clamemos a ti en las tempestades de la vida,
danos la certeza de que tú te preocupas
y de que estás con nosotros,
incluso cuando nos parece
que estás ausente y silencioso.
Que nuestra fe permanezca tranquila y firme
y que se haga más profunda en cada prueba y tribulación.
Guárdanos creyendo que las olas te obedecen
y de que bajo tu mando los poderes del mal no pueden dañarnos.
Permanece con nosotros por medio de tu Hijo,
Jesucristo, Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
La fe es una confianza y un compromiso que se expresan en una forma de pensar y en una actitud de la vida que va más allá de la apariencia de las cosas, con total confianza en el futuro de Dios. Este tipo de fe movió a Abrahán a seguir a un Dios desconocido hacia un destino humanamente inseguro. …Y Dios le dio una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo...
La fe – esperanza
La fe es la garantía de lo que se espera, la prueba de lo que no se ve.
Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por fe obedeció Abrahán a la llamada de salir hacia el país que habría de recibir en herencia; y salió sin saber adónde iba.
Por fe se trasladó como forastero al país que le habían prometido y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa.
Porque esperaba la ciudad construida sobre cimientos cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Por fe también Sara, aun pasada la edad, recibió vigor para concebir, porque pensó que era fiel el que lo prometía.
Así, de uno solo, y ya cercano a la muerte, nació una multitud como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
Con esa fe murieron todos ésos sin haber recibido lo prometido, aunque viéndolo y saludándolo de lejos y confesándose peregrinos y forasteros en la tierra.
Quienes así razonan demuestran que están buscando una patria.
Pero si hubieran sentido nostalgia de la que abandonaron, podrían haber vuelto allá.
Por el contrario, aspiraban a una mejor, es decir, a la patria celestial. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios, porque les había preparado una ciudad.
Por fe, Abrahán, cuando Dios lo puso a prueba, tomó a Isaac, para ofrecerlo en sacrificio. Ofreció a su hijo único, el que era la garantía de la promesa,
eso que le habían dicho: Isaac continuará tu descendencia;
pero pensó que Dios tiene poder para resucitar de la muerte. Y así lo recobró como un símbolo.
Evangelio
Mucha gente tiene miedo hoy. Nuestros tiempos son muy inseguros… Las guerras, la violencia, las enfermedades, las crisis económicas... Dios parece estar muy lejos, como un Dios dormido, un Dios que parece indiferente a nuestros sufrimientos, miedos e incertidumbres. Entonces, ¿dónde quedan nuestra fe y esperanza? Volvámonos a Jesús, que viaja en la barca con nosotros….
Calma una tempestad
Aquel día al atardecer les dijo:
—Pasemos a la otra orilla.
Ellos despidieron a la gente y lo recogieron en la barca tal como estaba; otras barcas lo acompañaban.
Se levantó un viento huracanado, las olas rompían contra la barca que se estaba llenando de agua.
Él dormía en la popa sobre un cojín.
Lo despertaron y le dijeron:
—Maestro, ¿no te importa que muramos?
Se levantó, increpó al viento y ordenó al lago:
—¡Calla, enmudece!
El viento cesó y sobrevino una gran calma.
Y les dijo:
—¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tienen fe?
Llenos de miedo se decían unos a otros:
—¿Quién es éste, que hasta el viento y el lago le obedecen?
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia de Jesucristo. Para que su fe y su amor no vacilen ni titubeen en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo, roguemos al Señor.
– Por todos los que tienen dudas de fe y miedo de afrontar el futuro. Para que Dios les dé valor, y para que nosotros podamos refrescar y renovar su esperanza, roguemos al Señor.
– Por los marineros y pescadores, para que la mar les sea pacífica y generosa; y por todos los que viajan, para que lleguen sin percances a su destino, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Guarda viva en nosotros, Señor Dios nuestro,
nuestra fe y confianza en ti
por medio del Pan de amor y justicia
de tu Hijo Jesucristo.
Aun cuando no sepamos
lo que el futuro nos deparará,
guárdanos caminando hacia la ciudad fuerte,
de sólidos fundamentos
cuyo diseñador y constructor eres tú.
Una ciudad donde reinen firmemente
la justicia, la paz y el amor eternos,
proclamada y prometida para nosotros
por Jesucristo nuestro Señor
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Por la conmovedora Palabra de tu Hijo
nos has llamado a nosotros, gente de poca fe,
a remar mar adentro
y dejar atrás nuestra cómoda seguridad.
Por su Pan de Vida –la Eucaristía–
has restaurado nuestra fuerza.
Cuando las olas y los vientos del temor
amenacen envolvernos
y arrastrarnos a la deriva perdiendo el rumbo,
guárdanos a todos, firmes y confiados,
con la seguridad de que tu Hijo está con nosotros
y de que él nunca nos abandonará,
porque él es nuestro Señor y Salvador
ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Ésta ha sido una celebración de aliento y confianza. Jesús nos ha asegurado, y nos dice también hoy: “Yo estoy con ustedes”. No teman. Enfrenten la vida y los problemas como Iglesia y como personas. Confíen en mí. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
