TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

LUZ DEL EVANGELIO

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Gozosamente podemos vislumbrar
el resplandor del mensaje de Jesús, tu Hijo.
Haz que crezca nuestra fe;
danos confianza
para que lo que ahora vemos
en penumbra y misterio 
crezca cada vez más claro en nuestras mentes
y más evidente en nuestra conducta.
Y no permitas nunca
que oscurezcamos

LUZ DEL EVANGELIO 

o escondamos
la amable luz de Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 131, 1-2. 3-5. 11. 12. 13-14

R. (Lc 1, 32b) Dios le dará el trono de su padre David.
Señor, Dios poderoso de Jacob;
en favor de David
acuérdate de todos sus afanes
y de aquel juramento que te hizo. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
David juró al Señor:
“No hay de entrar en la tienda donde habito
ni he de subir al lecho en que descanso
no habré de conceder sueño a mis ojos
ni quietud a mis párpados,
hasta que halle un lugar para el Señor,
una morada fija
para el Dios poderoso de Jacob”. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
Dios prometió a David
-- y el Señor no revoca sus promesas--:
“Pondré sobre tu trono
a uno de tu propia descendencia. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
Si tus hijos son fieles a mi alianza
y cumplen los mandatos que les enseñe,
también ocuparán sus hijos
tu trono para siempre”. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
Esto es así, porque el Señor
ha elegido a Sión como morada;
“Aquí está mi reposo para siempre.
Porque así me agradó, será mi casa”. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.

Aclamación antes del Evangelio

Salmo 118, 105

R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos
y una luz en mi sendero.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

–      Señor, que la luz de nuestro amor brille potente sobre la tierra, porque somos más comprensivos y amigables unos con otros, y aprendemos a compartir con los hermanos necesitados, y así te rogamos.

–      Señor, que la luz de tu alegría brille sobre la tierra, cuando nos mostremos unos a otros más afecto y simpatía, cuando seamos fieles a nuestras amistades y responsables con nuestras comunidades, y así te rogamos.

–      Señor, que la luz de nuestra fe resplandezca en nuestra tierra, cuando nosotros, tus hijos e hijas, vivamos como hijos de la luz, ante ti y a la vista de nuestros hermanos, y así te decimos

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de la luz:
La presencia de Jesús, tu Hijo, 
se va a ocultar en estos signos sencillos 
de pan y vino. 
Sin embargo, te pedimos 
que designes a tu Espíritu de luz
para que brille sobre nosotros y sobre nuestro mundo, 
para que nos comprendamos a nosotros mismos 
y comprendamos también
lo que tú nos llamas a ser y a obrar, 
y que podamos ver
cómo nos tomas de la mano, 
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Solamente tú eres luz sin sombras
y nosotros estamos muy agradecidos
porque la dejas brillar suave y humana
en la humanidad de tu Hijo Jesucristo.
Que ella se refleje también en nuestra humanidad,
en nuestra atención y cuidado mutuos, 
en nuestra bondad y generosidad de corazón, 
en nuestros tímidos intentos de seguir a tu Hijo,
Jesucristo, que es nuestro Señor y Salvador,
por los siglos de los siglos

Bendición
Hermanos: ¡Que la luz brille y resplandezca! O mejor, que la luz de Cristo brille en ustedes, pues sólo somos luces de fe, hasta el punto de que reflejamos la luz del mensaje y de la vida de Cristo. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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