TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES

UIADOS POR EL ESPÍRITU DE DIOS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú eres el origen de todo lo bueno.
No permitas que nuestro corazón sea
una casa dividida entre el bien y el mal.
Envíanos tu buen Espíritu
para iluminarnos y guiarnos,
para darnos alegría y fortaleza,
y para seguir a tu Hijo a donde él quiera llevarnos
por el camino de la bondad y del servicio.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Primera Lectura

Heb 9, 15,24-28

Jesús se ofreció y sacrificó a sí mismo de una vez para siempre, y de su cruz brotó el perdón de los pecados y la nueva Alianza, la nueva y permanente unión de vida y amor con Dios. De una vez y para siempre.

15

Por eso es mediador de una nueva alianza, a fin de que, habiendo muerto para redención de los pecados cometidos durante la primera alianza, puedan los llamados recibir la herencia eterna prometida.

24

Ahora bien, Cristo entró, no en un santuario hecho por los hombres, copia del auténtico, sino en el cielo mismo; y ahora se presenta ante Dios a favor nuestro.

25

No es que tenga que ofrecerse repetidas veces, como el sumo sacerdote, que entra todos los años en el santuario con sangre ajena;

26

en tal caso tendría que haber padecido muchas veces desde la creación del mundo.

Ahora en cambio, al final de los tiempos, ha aparecido para destruir de una sola vez con su sacrificio los pecados.

27

Y así como el destino de los hombres es morir una vez y después ser juzgados,

28

así también Cristo se ofreció una vez para quitar los pecados de todos y aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.

Evangelio

Mc 3,22-30

 Los judíos esperaban que, en los tiempos mesiánicos, el Espíritu de Dios venciera a los espíritus del mal. Jesús lo hace. Sin embargo, los escribas no lo reconocen. Como nosotros, que tantas veces no reconocemos la obra del Espíritu Santo de Dios en nosotros y no sabemos discernir tantas veces entre el bien y el mal y perdemos contacto con nuestra brújula y guía, la palabra de Dios.

22

Los letrados que habían bajado de Jerusalén decían:
—Lleva dentro a Belcebú y expulsa los demonios con el poder del jefe de los demonios.

23

Él los llamó y por medio de comparaciones les explicó:
—¿Cómo puede Satanás expulsarse a sí mismo?

24

Un reino dividido internamente no puede sostenerse.

25

Una casa dividida internamente tampoco.

26

Si Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede mantenerse en pie, antes perece.

27

Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas si primero no lo ata. Sólo así, podrá saquear, luego, la casa.

28

Les aseguro que a los hombres se les pueden perdonar todos los pecados y las blasfemias que pronuncien.

29

Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás tendrá perdón; será culpable para siempre.

30

Jesús dijo esto porque ellos decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Oración de los Fieles

–      Para que todas las Iglesias que creen en Cristo superen sus torpes prejuicios y divisiones y lleguen a ser uno en el Señor, que les trajo perdón, amor y paz, roguemos al Señor.

–      Para que el Espíritu del Señor toque a todos los endurecidos por el pecado y los induzca a arrepentirse y a cambiar su vida, roguemos al Señor.

–      Para que nuestras comunidades acepten con bondad a los hermanos que hayan errado, defiendan a los débiles y a las víctimas de injusticia, y den testimonio de la misericordia de Dios, roguemos al Señor. 

Oración sobre las Ofrendas
Padre bondadoso: 
Este pan y este vino que ahora te ofrecemos
son los signos sencillos 
por los que tu Hijo se hace presente 
al pueblo que tú has elegido. 
Llena y transforma estas ofrendas con tu Espíritu
para que se conviertan 
en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo.
Y a nosotros llénanos con ese mismo Espíritu
para que nos forme como pueblo 
que pertenezca a ti y te sirva fielmente. 
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Por medio de tu Santo Espíritu 
hemos escuchado las palabras de tu Hijo.
Que él encienda en nosotros
la luz de la Palabra,
el celo por tu Reino y el amor fraterno.
Y que sea un fuego que nunca se pueda extinguir.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Un país, una familia, o una comunidad que estén divididos no pueden mantenerse en pie. Todos deberíamos estar unidos, conducidos por el mismo Espíritu. Esto no quiere decir que tengamos que ser todos iguales, como clonados, porque el Espíritu es suficientemente rico con su variedad de dones. Que el Señor derrame su buen Espíritu sobre nosotros y nos dé toda su fuerza. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

 

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