TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES

UIADOS POR EL ESPÍRITU DE DIOS

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú eres el origen de todo lo bueno. 
No permitas que nuestro corazón sea 
una casa dividida entre el bien y el mal. 
Envíanos tu buen Espíritu
para iluminarnos y guiarnos,
para darnos alegría y fortaleza,
y para seguir a tu Hijo a donde él quiera llevarnos
por el camino de la bondad y del servicio. 
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Primera Lectura

2 Sam 5,1-7.10

Después de la muerte de Saúl, David es coronado para gobernar sobre todas las tribus de Israel. Pero para la historia de Salvación este no es un hecho histórico más: a partir de David, la alianza de Dios con su Pueblo se hará a través del rey: el trono de Israel será el trono de David y sus victorias anticiparán las del Mesías que habrá de llegar.

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Oración de los Fieles

–      Para que todas las Iglesias que creen en Cristo superen sus torpes prejuicios y divisiones y lleguen a ser uno en el Señor, que les trajo perdón, amor y paz, roguemos al Señor.

–      Para que el Espíritu del Señor toque a todos los endurecidos por el pecado y los induzca a arrepentirse y a cambiar su vida, roguemos al Señor.

–      Para que nuestras comunidades acepten con bondad a los hermanos que hayan errado, defiendan a los débiles y a las víctimas de injusticia, y den testimonio de la misericordia de Dios, roguemos al Señor. 

Oración sobre las Ofrendas
Padre bondadoso:
Este pan y este vino que ahora te ofrecemos
son los signos sencillos
por los que tu Hijo se hace presente
al pueblo que tú has elegido.
Llena y transforma estas ofrendas con tu Espíritu
para que se conviertan
en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo.
Y a nosotros llénanos con ese mismo Espíritu
para que nos forme como pueblo
que pertenezca a ti y te sirva fielmente.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Por medio de tu Santo Espíritu
hemos escuchado las palabras de tu Hijo.
Que él encienda en nosotros
la luz de la Palabra,
el celo por tu Reino y el amor fraterno.
Y que sea un fuego que nunca se pueda extinguir.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Un país, una familia, o una comunidad que estén divididos no pueden mantenerse en pie. Todos deberíamos estar unidos, conducidos por el mismo Espíritu. Esto no quiere decir que tengamos que ser todos iguales, como clonados, porque el Espíritu es suficientemente rico con su variedad de dones. Que el Señor derrame su buen Espíritu sobre nosotros y nos dé toda su fuerza. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

 

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