SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
JESÚS ELIGIÓ A SUS APÓSTOLES
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú ves con agrado que Jesús asocie a sí mismo
ayudantes especiales para llevar a cabo su misión
de realizar un nuevo mundo y una nueva humanidad.
Te damos gracias por los hombres y mujeres
que tú eliges en la historia sagrada de tu pueblo
para guiarnos, conducirnos e inspirarnos.
Nosotros también queremos colaborar hoy
con ese nuevo mundo, y por eso te pedimos:
Como a los Doce, haznos amigos íntimos de Jesús,
inspíranos con tu Santo Espíritu
a colaborar eficazmente con nuestros pastores,
y llévanos a tu futuro de alegría eterna.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Salmo Responsorial
R. (2a) Señor, apiádate de mí.
Apiádate de mí, Señor, apiádate,
pues en ti me refugio;
me refugio a la sombra de tus alas
hasta que pase el infortunio.
R. Señor, apiádate de mí.
Voy a clamar al Dios altísimo,
al Dios que me ha colmado de favores;
desde el cielo, su amor y su lealtad
me salvarán de mis perseguidores.
R. Señor, apiádate de mí.
Señor, demuestra tu poder
y llénese la tierra de tu gloria;
pues tu amor es más grande que los cielos
y tu fidelidad las nubes toca.
R. Señor, apiádate de mí.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros
el mensaje de la reconciliación.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús convoca a los que él quiere para trabajar con él. Los Doce, sus compañeros íntimos, que nos recuerdan a las doce tribus de Israel, habrían de ser los líderes, y habrían de ser en el futuro el fundamento y los pilares de su Iglesia, excepto Judas, el traidor. Hoy Jesús nos convoca a todos nosotros, indistintamente, aunque a algunos les da tareas especiales para edificar su Iglesia. Sin embargo, todos compartimos la misma misión.
En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.
Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir "hijos del trueno"; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.
Oración de los Fieles
– Para que el Papa, sucesor de Pedro, sea nuestra roca de fe, nuestro modelo de sanación y misericordia, Y, por tanto, el signo de unidad en la Iglesia, roguemos al Señor.
– Para que los apóstoles de hoy, nuestros obispos, ejerzan su autoridad como un servicio humilde y sacrificado para edificar la comunidad de Jesús, roguemos al Señor.
– Para que los misioneros descubran, en la gente y en el pueblo al que han sido enviados, todo lo bueno y los grandes valores que hay en sus mentes, en sus corazones y en su cultura; que puedan sanarlos, ennoblecerlos y perfeccionarlos en Cristo Jesús, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Pastor nuestro:
Con pan y vino celebramos en esta eucaristía
que tu pueblo es el Cuerpo místico de Cristo
al que tú deseas alimentar
con su Cuerpo y con su Sangre.
Santifícanos y acepta nuestra ofrenda
que la unimos a la de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Con toda la Iglesia te damos gracias
por encomendarnos
la Buena Noticia de Salvación de Jesús
y por fortalecernos con su Cuerpo, Pan de Vida.
Que todo el Pueblo de Dios,
al que has llamado a la vida,
difunda la Buena Noticia, el Evangelio de Jesús,
y te dé toda alabanza y gloria
por todo el amor que tú nos has mostrado,
en Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Cuando vivió entre nosotros, Jesús eligió a los doce apóstoles. A través de la historia continuó eligiendo a muchos para llevar a cabo su trabajo y misión. Su misión debe continuar. Por eso él sigue llamando hoy a muchos, para sean nuestros líderes y guías. Que ojalá sepamos nosotros colaborar eficazmente con ellos para edificar la Iglesia, con la bendición del Señor. Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
