SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

LAS LEYES SON SERVIDORAS DEL PUEBLO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Es más fácil para nosotros buscar la seguridad
observando las leyes y costumbres
que siendo personalmente responsables
de las personas con quienes convivimos
y sirviéndote a ti con la libertad del amor.
Danos un poco de tu propia fantasía;
envíanos al Espíritu Santo;
que nos colme con tu amor inventivo y creador,
para que sepamos buscar siempre nuevos caminos
y así alcanzarte a ti y a los hermanos.
Concédenoslo por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Heb 6,10-20

Esta Primera Lectura nos transmite una fundada Esperanza en el amor de Dios que, aun cuando nuestra voluntad y nuestro propósito de fidelidad a su Palabra y a la misión se debilitaran, vendrá en nuestro auxilio siempre con su Salvación.

 

10

ya que Dios es justo y no olvida sus obras ni el amor que mostraron en su Nombre sirviendo antes y ahora a los consagrados.

11

Pero deseamos que cada uno de ustedes muestre hasta el final el mismo entusiasmo, para alcanzar lo que esperan.

12

No queremos que se vuelvan perezosos, sino imitadores de los que, por la fe y la paciencia, heredan las promesas.

13

Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, como no tenía nadie más grande que él por quien jurar, juró por sí mismo

14

diciendo: Te he de bendecir, he de multiplicar tu descendencia.

15

Abrahán tuvo paciencia y alcanzó lo prometido.

16

Los hombres juran por alguien más grande, y el juramento confirma y deja de lado cualquier discusión.

17

Así Dios, queriendo probar abundantemente a los herederos de la promesa que su decisión era definitiva, interpuso un juramento.

18

Así, tenemos dos realidades seguras, promesa y juramento, en las que Dios no puede mentir. En ellas, los que hemos buscado refugio agarrándonos a la esperanza que se nos ofrece, tenemos un consuelo válido.

19

Esta esperanza es como un ancla firme y segura del alma, que penetra más allá de la cortina del Templo,

20

allí donde Jesús entró por nosotros, como precursor, nombrado sumo sacerdote perpetuo según el orden de Melquisedec.

Evangelio

Mc 2,23-28

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy nos remiten a la verdadera función de las leyes, las normas y los preceptos, incluso en nuestra vida religiosa. Ellos están ahí para ordenar nuestras relaciones con Dios y con nuestras hermanas y hermanos dentro de la comunidad y hacernos conscientes de nuestras propias responsabilidades, no para convertirlos en algo absoluto. Jesús nos recuerda hoy la prioridad de las personas y de la comunidad humana por sobre la letra de la ley.

23

Sobre el sábado

Un sábado mientras atravesaba unos campos de trigo, sus discípulos se pusieron a arrancar espigas.

24

Los fariseos le dijeron:
—Mira lo que hacen en sábado: ¡Algo prohibido!

25

Les respondió:
—¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros pasaban necesidad y estaban hambrientos?

26

Entró en la casa de Dios, siendo sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes consagrados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y los compartió con sus compañeros.

27

Y añadió:
—El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado.

28

De manera que el Hijo del Hombre es Señor también del sábado.

Oración de los Fieles

–      Para que los cristianos entendamos los mandamientos como puertas que nos llevan a sentirnos libres del pecado y del mal, y como caminos para servir a Dios y a los hermanos, roguemos al Señor.

–      Para que los legisladores de las naciones dicten leyes que sean verdaderamente humanas y sirvan al bien común de todos, roguemos al Señor.

–      Que el Día del Señor, el domingo, sea para nosotros una ocasión especial para crecer en el amor de todos nuestros seres queridos, para visitar a los enfermos y para servir a los necesitados, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú ordenas al sol brillar 
y a la lluvia caer sobre los campos 
sembrados por el labrador,
para satisfacer su hambre con pan y arroz.
Alivia aquí nuestra hambre de bondad, 
de amor y de cosas perdurables
con la Eucaristía, Pan de vida eterna, 
que es el mismo Jesucristo, 
Hijo tuyo y Señor nuestro, 
que vive y reina contigo y con nosotros
por los siglos de los siglos. 

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Nosotros convertimos tus leyes, 
e incluso las nuestras,
en algo inflexible y absoluto, 
por las que nos encarcelamos
a nosotros mismos y a los demás.
Y entonces tú te nos das a ti mismo en tu Hijo Jesús
para recordarnos que lo que cuenta es
cómo vivimos para ti y para los hermanos
y cómo hacemos partícipes los unos a los otros
de nuestra propia persona. 
Que esta eucaristía nos colme
con la mentalidad de tu Hijo, 
para que nos hagamos presentes 
los unos a los otros
con un amor liberador. 
Ya que tú nos has hecho liberado 
de toda esclavitud,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Las leyes se hacen y son para el pueblo, no el pueblo para las leyes. Esto se aplica también a las leyes de Dios. Los mandamientos son pautas o directrices, ayudas para el pueblo, no absolutos tiranos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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