PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES

“TUS PECADOS QUEDAN PERDONADOS”

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Somos tu pueblo,
a veces paralizado por nuestros miedos
y nuestra fascinación por el pecado.
Que tu Hijo nos dirija
sus palabras poderosas de perdón y de fortaleza,
para levantarnos por encima de nosotros mismos,
de nuestra cobardía y de nuestras torpezas.
Así iremos resueltamente
por el camino hacia ti y a los hermanos,
por el poder de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Heb 4,1-5.11

El escritor de la Carta a los Hebreos les dice a los judíos cristianos, dispersados a causa de su fe, que no busquen su retorno a la ciudad de descanso, Jerusalén, ni a Palestina, sino más bien que procuren la tranquilidad y la paz viviendo en el amor de Dios. Como peregrinos, están en marcha hacia la tierra prometida del cielo. No deberían buscar el “descanso” de instalarse, sintiéndose seguros, en su propio país de origen. 

También nosotros deberíamos procurar constantemente la paz con Dios y con los hermanos y no nuestro “descanso” y seguridad aferrados a las cosas materiales...

1

El descanso 

Mientras se mantiene en pie la promesa de entrar en el descanso de Dios, debemos tener cuidado, para que ninguno de ustedes quede excluido;

2

porque también a nosotros, como a ellos, nos anunciaron la Buena Noticia.

Pero el mensaje que ellos oyeron no les valió porque no se unieron por la fe con aquellos que la aceptaron.

3

Nosotros, en cambio, los que hemos creído, entraremos en ese descanso, como queda dicho: Juré airado que no entrarán en mi descanso.

Las obras de Dios, por cierto, concluyeron con la creación del mundo,

4

como se dice en un texto sobre el séptimo día: El séptimo día descansó Dios de todas sus tareas,

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y en este otro: no entrarán en mi descanso.

11

Por tanto, esforcémonos por entrar en aquel descanso, para que ninguno caiga imitando aquel ejemplo de rebeldía.

Evangelio

Mc 2,1-12

En la Biblia, a los milagros se los llaman “signos”. Son –como la curación del paralítico– manifestaciones visibles de que algo importante ha ocurrido en el interior de la persona. El paralítico puede caminar. Puede ponerse de pie y moverse como un ser humano, como una persona que recibe perdón y que puede alzarse de la parálisis del pecado. ¿No podríamos nosotros también dar “señales” a la gente que nos rodea de que Dios está vivo en nosotros, mientras las alzamos y eficazmente las hacemos salir de sus miserias?

 

1

Sana a un paralítico

Después de unos días volvió a Cafarnaún y la gente se enteró de que estaba en casa.

2

Se reunieron tantos, que no quedaba sitio ni siquiera junto a la puerta. Y él les anunciaba la Palabra.

3

Entonces, llegaron unos trayendo a un paralítico entre cuatro;

4

y, como no lograban acercárselo por el gentío, levantaron el techo encima de donde estaba Jesús, y por el boquete que hicieron descolgaron la camilla en que yacía el paralítico.

5

Viendo Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico:
—Hijo, se te perdonan los pecados.

6

Unos letrados que estaban allí sentados discurrían en su interior:

7

¿Cómo puede éste hablar así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?

8

Pero, de inmediato, Jesús supo lo que pensaban, y les dijo:
—¿Por qué piensan así en su interior?

9

¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico se te perdonan los pecados, o decir levántate, toma tu camilla y camina?

10

Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la tierra –dijo al paralítico–:

11

—Yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y ve a tu casa.

12

Se levantó de inmediato, tomó su camilla y salió delante de todos. De modo que todos se asombraron y glorificaban a Dios diciendo:
—Nunca vimos cosa semejante.

Oración de los Fieles

–      Para que la Iglesia, consciente de sus propios defectos y oportunidades perdidas, ofrezca humildemente perdón y nuevas oportunidades a todos los que yerran, y llegue a ser en el mundo un signo de perdón y reconciliación, roguemos al Señor.

–      Para que nuestros hogares sean espacios de mutua comprensión y reconciliación; que los jóvenes aprendan de sus padres y de todos a perdonar ofensas y heridas, roguemos al Señor.

–      Por todas las comunidades cristianas, para que estemos menos interesados en nuestros derechos y en nuestra soberbia ofendida que en aprender el camino de Jesús, el perdón y la reconciliación, y en ayudarnos unos a otros a hacernos nuevos y a trabajar juntos por un mundo mejor, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Que tu Hijo venga aquí entre nosotros
para tomarnos de la mano
y hacernos levantar con alegría y valor.
Renuévanos con su Cuerpo y con su Sangre
para que seamos también, los unos para los otros,
como su palabra que da ánimo
y como sus manos que ayudan.
Y de esta forma la gente te alabe y te bendiga,
ahora y por los siglos de los siglos

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo estaba siempre atento al pueblo,
a sus desgracias y necesidades.
Que él viva en nosotros hoy
y que nosotros seamos su voz
que lleve a todos reconciliación y paz.
Que seamos también su corazón,
que ame sin límites ni fronteras;
y sus manos, que construyan un mundo
de justicia, dignidad, servicio y amor.
Te pedimos todo esto
en el nombre de Jesús, el Señor

Bendición
Hermanos: Intentemos, con todo nuestro ser, alzar de nuevo a los que están paralizados por sus propios temores, limitaciones y condenas, y acompañarlos en su viaje hacia Dios y hacia los hermanos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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