PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

UN HERMANO COMPASIVO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre compasivo:
Cada día nos encontramos con hermanos que sufren, 
que han sido probados duramente en la vida, 
que han tenido que enfrentarse al mal y al sufrimiento.
¿Qué les diremos? 
Señor, que, como Jesús, intentemos comprender 
el dolor de nuestros prójimos necesitados, 
sentir con ellos, y ser amigos dignos de confianza, 
quizás estando junto a ellos en respetuoso silencio,
motivados siempre por quien sufrió nuestros dolores
y tomó parte en nuestras desgracias,
Jesucristo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Heb 2,14-18

Uno no puede realmente entender los sufrimientos de los otros sin haber experimentado él mismo el sufrimiento. Intenta decirle a un esposo que ha perdido a su esposa, o a alguien que ha sufrido un accidente: “Yo sé lo que estás sufriendo”, o “No está tan mal”, y él responderá, o al menos pensará: “¿Tú qué sabes? No eres tú quien sufre”. Jesús, dice el autor de la Carta a los Hebreos, pudo ser compasivo y comprendernos profundamente porque sufrió por nosotros y se hizo uno de nosotros.

 

14

Así como los hijos de una familia tienen una misma carne y sangre, también Jesús participó de esa condición, para anular con su muerte al que controlaba la muerte, es decir, al Diablo,

15

y para liberar a los que, por miedo a la muerte, pasan la vida como esclavos.

16

Está claro que no vino en auxilio de los ángeles, sino de los descendientes de Abrahán.

17

Por eso tenía que ser en todo semejante a sus hermanos: para poder ser un sumo sacerdote compasivo y fiel en el servicio de Dios para expiar los pecados del pueblo.

18

Como él mismo sufrió la prueba, puede ayudar a los que son probados.

Evangelio

Mc 1,29-39

El evangelio de hoy muestra la compasión de Jesús para con los afligidos por toda clase de desgracias, para con los desalentados y desolados. Jesús se compromete a liberarnos de la muerte y la miseria. ¿No es acaso ésa la misión que Jesús nos confía también a nosotros hoy?

29

Sana y exorciza en torno a la casa

Después salió de la sinagoga y con Santiago y Juan se dirigió a casa de Simón y Andrés.

30

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo hicieron saber enseguida.

31

Él se acercó a ella, la tomó de la mano y la levantó. Se le fue la fiebre y se puso a servirles.

32

Al atardecer, cuando se puso el sol, le llevaron toda clase de enfermos y endemoniados.

33

Toda la población se agolpaba a la puerta.

34

Él sanó a muchos enfermos de diversas dolencias y expulsó a numerosos demonios, a los que no les permitía hablar, porque lo conocían.

35

Oración y misión de Jesús

Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, se levantó, salió y se dirigió a un lugar despoblado, donde estuvo orando.

36

Simón y sus compañeros lo buscaron

37

y cuando lo encontraron, le dijeron:
—Todos te están buscando.

38

Les respondió:
—Vámonos de aquí a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues a eso he venido.

39

Y fue predicando en sus sinagogas y expulsando demonios por toda Galilea.

Oración de los Fieles

–      Por todos los que predican el Evangelio. Para que proclamen bien alto la Buena Noticia de Cristo a la luz de la vida de cada día y de las necesidades de los hermanos, roguemos al Señor.

–      Por todos los que cuidan a los enfermos. Para que no se cansen nunca de tratarlos con atención personal e infinito respeto, como lo harían con el Señor mismo, roguemos al Señor.

–      Por nuestras comunidades cristianas, para que seamos un solo corazón y una sola alma y no permitamos que nadie entre nosotros viva en necesidad, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Por medio de estos signos de pan y vino
tú te complaces en que venga de nuevo 
y se haga presente entre nosotros 
tu Hijo Jesucristo,
siempre compasivo y digno de confianza,
pues compartió nuestro sufrimiento y nuestra muerte.
Que cada pequeña porción de angustia y dolor
nos lleve a una más profunda comprensión 
de nosotros mismos, de la vida y de nuestro prójimo,
y nos ayude a estar más cerca 
de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tenemos un Amigo y Hermano
de calidad reconocida:
Jesucristo, bien probado, 
como nosotros lo somos a veces en la vida.
Él ha estado aquí con nosotros en esta eucaristía;
hemos participado en su sacrificio.
Danos ahora el espíritu de fortaleza
para mantenernos firmes en nuestras pruebas, 
para crecer a través de ellas
como humanos y como cristianos,
y para mantenernos al lado
de los que viven sumergidos en el sufrimiento. 
Que éste sea nuestro modo de compartir 
en la vida de cada día
el sacrificio de tu Hijo
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¿Quién puede entender mejor nuestro dolor y sufrimiento que el Hijo de Dios, Jesucristo, que experimentó nuestras tentaciones, nuestros sufrimientos, y hasta nuestra muerte, por nuestro bien? Él sabe cómo es nuestra vida y permanece a nuestro lado en momentos difíciles. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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