PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
DISCÍPULOS HOY
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos invitas a nosotros,
discípulos hoy de tu Hijo,
a convertirnos totalmente al Evangelio
y a ayudar a extender tu Reino.
Danos corazones abiertos al Evangelio
y generosidad para compartirlo
con los hombres de nuestros días.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive contigo y con el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
La Carta a los Hebreos, que comenzamos a leer hoy, nos recuerda que Dios, aun cuando nos habla en la naturaleza, en la gente que nos rodea y en los acontecimientos de la vida, nos ha dado su palabra definitiva en su Hijo, Jesús. Sin embargo, con frecuencia estamos sordos a sus palabras y a su silencio. No lo escuchamos a él como no escuchamos, ni escucharon, a sus mensajeros, los profetas.
El Hijo
En el pasado muchas veces y de muchas formas habló Dios a nuestros padres por medio de los profetas.
En esta etapa final nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien nombró heredero de todo, y por quien creó el universo.
Él es reflejo de su gloria, la imagen misma de lo que Dios es, y mantiene el universo con su Palabra poderosa. Él es el que purificó al mundo de sus pecados, y tomó asiento en el cielo a la derecha del trono de Dios.
Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor es el Nombre que ha heredado.
¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy? Y en otro lugar: Yo seré para él un padre, él será para mí un hijo.
Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: Que todos los ángeles de Dios lo adoren.
Evangelio
En el evangelio de hoy Jesús empieza a predicar la venida del Reino de Dios, a anunciar la Salvación. Para ello convoca a la penitencia y a la conversión y elige a sus primeros discípulos. Como entonces, Jesús nos dirige a nosotros hoy esas mismas palabras: “¡Arrepiéntanse, conviértanse, sean pescadores de hombres para el Reino!”
Comienza su proclamación
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios.
Decía:
—Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia.
Llama a sus primeros discípulos
Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
—Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.
Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron.
Un trecho más adelante vio a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, que arreglaban las redes en la barca.
Inmediatamente los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con él.
Oración de los Fieles
– Por nuestra querida Iglesia, para que el Señor la ayude a continuar renovándose a sí misma, y de esta forma se mantenga caminando por los caminos del Evangelio. Y para que sus miembros vivan el mismo Evangelio como Buena Noticia de Salvación, roguemos al Señor.
– Por los que dejan sus redes por seguir a Jesús, el Señor, para que vivan de tal manera el Evangelio que lo hagan visible y tangible a los hermanos, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros en nuestras comunidades, para que el Señor nos ayude a tomar en serio el Evangelio y a vivirlo unidos íntimamente con el Señor, roguemos al Señor.
Oración de las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos dones de pan y vino
ponemos nuestra mejor voluntad
para seguir a tu Hijo
adonde quiera que nos llame.
Que este nuestro encuentro aquí y ahora
con tu Hijo y con los hermanos
marque para nosotros un nuevo comienzo
de unidad y de amor leal,
para que la semilla de tu Reino
crezca entre nosotros,
por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Sabemos muy bien lo que tú puedes hacer
con gente débil y falible.
Con la fuerza de tu Hijo,
ayúdanos a hacer lo que sobrepase nuestras fuerzas:
ser tu pueblo
y ser para el mundo
la señal de que tú amas a todos y a cada uno
y que amistad y justicia
no son palabras huecas
ni para ti ni para nosotros.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: “Ésta es la hora. Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva, en el Evangelio. Vengan y síganme. Sean mis discípulos”. Jesús pronunció esas palabras hace ya mucho tiempo. Pero nos las repite a nosotros aquí y ahora. Ojalá sepamos escucharlas y acogerlas con ilusión y entrega, ayudados con la bendición del Señor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
