VIERNES después de Epifanía u 11 de enero
LA FE EN JESÚS NOS DA VIDA
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios de vida:
Nosotros creemos con todo nuestro ser
que Jesús es tu Hijo y nuestro Salvador.
Él puede curarnos de la lepra del pecado
y hacernos partícipes de la plenitud de su vida.
Señor, haz más profunda nuestra fe en él
de forma que cambie nuestras vidas.
Que encontremos a tu Hijo
de persona en persona,
para que él viva en nosotros
y para que seamos testigos
de que él es nuestro Señor y Salvador,
que vive contigo y con el Espíritu Santo,
un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Hoy Dios tiene para nosotros una palabra contundente de esperanza: el que cree en Jesús, el Hijo de Dios, podrá vencer toda adversidad, todo mal. Porque en Cristo está la victoria.
Salmo Responsorial
Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20
R.(12a) Demos gracias y alabemos al Señor.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
a Dios ríndele honores, Israel.
El refuerza el cerrojo de tus puertas
y bendice a tus hijos en tu casa. R.
R. Demos gracias y alabemos al Señor.
El mantiene la paz en tus fronteras,
con su trigo mejor sacia tu hambre.
El envía a la tierra su mensaje
y su palabra corre velozmente. R.
R. Demos gracias y alabemos al Señor.
Le muestra a Jacob su pensamiento,
sus normas y designios a Israel.
No ha hecho nada igual con ningún pueblo,
ni le ha confiado a otros sus proyectos. R.
R. Demos gracias y alabemos al Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Predicaba Jesús la buena nueva del Reino
y sanaba toda enfermedad en el pueblo.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús tiene vida eterna y quiere participarnos de ella. El leproso cree en él: “Tú puedes curarme”, le dice. Y Jesús lo restaura, lo cura manifestando una vez más que el poder y la vida de Dios están en él.
En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”.
Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.
Oración de los Fieles
Rogamos al Señor Dios nuestro reconocer nuestra fragilidad para que nos sane y nos salve. Para eso le decimos: R/Señor, solo tú puedes curarnos.
– Para que todos los cristianos, especialmente los líderes de nuestra Iglesia, ofrezcan lo que son al Señor, con toda humildad, para que él lo eleve y lo restaure, le decimos.
– Para que todos los pueblos de la tierra busquen a Dios y lo invoquen para curar sus heridas, le decimos.
– Para que la fe y esperanza de los enfermos y de los moribundos esté firmemente anclada en nuestro Señor Jesucristo, que es la resurrección y la vida, le decimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos signos de pan y vino
recordamos que Jesús derramó su sangre
para que pudiéramos compartir su vida y su amor.
Por este pan y este vino, renuévanos interiormente
para que crezcamos a su imagen y semejanza
y para que tú reconozcas en nosotros el rostro de tu propio Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre amoroso:
Tu Hijo ha estado con nosotros
y nosotros nos confiamos a él con fe.
Que ojalá esta fe marque de tal modo nuestras vidas
que, ante lo que nos brinde inesperadamente el futuro,
sigamos confiando y esperando
que él es nuestra vida, nuestra curación y nuestra alegría,
y que con él y a causa de él
vivamos en tu amor
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: “Quien tiene a Jesús, el Hijo, tiene vida”, nos ha dicho hoy el apóstol Juan. Que la vida de Jesús siga creciendo en todos nosotros. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
