ENERO 5

LLAMADOS A AMAR

Ciclo Litúrgico: A,B,C

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Cuando no sabemos qué hacer o cómo vivir,
tú nos remites al ejemplo vivo de Jesús, tu Hijo.
Ayúdanos a aprender de él qué significa amar,
no solo en teoría sino sobre todo en la práctica.
Danos el valor de seguirlo
abriendo, con él y como él, nuestros corazones
a nuestros hermanos y hermanas
y entregándonos a ellos en la vida y en la muerte
por la fuerza del mismo Jesucristo,
tu Hijo y Señor nuestro, que vive y reina
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

1 Jn 3,13-21

La Primera Lectura, tomada de la primera carta de San Juan, nos dice que la vida del cristiano debe estar marcada por el amor, ya que Jesús entregó su vida por nosotros por amor. Pero el amor no es una teoría o mero sentimiento sino una experiencia de serio compromiso y entrega.

Queridos hijos: Puesto que cumplimos los mandamientos de y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio. Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.

Hermanos míos, no se dejen llevar de cualquier espíritu, sino examinen toda inspiración para ver si viene de Dios, pues han surgido por el mundo muchos falsos profetas. La presencia del Espíritu de Dios la pueden conocer en esto: Todo aquel que reconoce a Jesucristo, Palabra de Dios, hecha hombre, es de Dios. Todo aquel que no reconoce a Jesús, no es de Dios, sino que su espíritu es del anticristo. De éste han oído decir que ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.

Ustedes son de Dios, hijitos míos, y han triunfado de los falsos profetas, porque más grande es el que está en ustedes que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, enseñan cosas del mundo y el mundo los escucha. Pero nosotros somos de Dios y nos escucha el que es de Dios. En cambio, aquel que no es de Dios no nos escucha. De esta manera distinguimos entre el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

 

Salmo Responsorial

Salmo 2, 7-8. 10-11

R. (8a) Yo te daré en herencia las naciones.
Anunciar el decreto del Señor.
He aquí lo que me dijo:
“Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy.
Te daré en herencia las naciones,
y como propiedad, toda la tierra”.
R. Yo te daré en herencia las naciones.
Escuchen y comprendan estas cosas,
reyes y gobernantes de la tierra.
Adoren al Señor con reverencia,
sírvanlo con temor.
R. Yo te daré en herencia las naciones.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mateo 4, 23

R. Aleluya, aleluya.
Predicaba Jesús la buena nueva del Reino
y sanaba toda enfermedad en el pueblo.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Señor, queremos ser como barro en tus manos de alfarero. Por eso te pedimos: R/Toma nuestras vidas, Señor, para hacerlas de nuevo. 

  • Señor, tú nos has visto en nuestras luchas, en nuestros intentos tenaces por seguirte. Guárdanos en tu amor, te rogamos.
  • Señor, tú has visto cómo con frecuencia somos ciegos a las necesidades de los más débiles, de los pobres y los oprimidos. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, te rogamos.
  • Señor, tú sabes cómo con frecuencia tenemos en nuestros labios palabras de amor. Ayúdanos a hacerlas de verdad una realidad por medio de nuestras obras, te rogamos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre amoroso:
Tú compartes con nosotros estos dones de pan y vino
y en ellos nos vas a dar, en la eucaristía,
a tu mismo Hijo Jesucristo.
Que aprendamos de ti y de tu Hijo
a compartir con nuestros hermanos necesitados
todo lo que somos y lo que tenemos,
con la donación de nosotros mismos.
Que nuestro amor no sea solo palabras vacías
sino algo real, activo y eficaz,
por Jesucristo nuestro Señor.
 
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
En esta celebración eucarística
hemos encontrado a tu Hijo
como nuestro Señor y Salvador.
Él nos ha mirado como a sus discípulos
y con todo cariño nos ama.
Danos la gracia de vivir en conformidad con nuestra fe,
que no nos sintamos decepcionados,
sino que sigamos a tu Hijo
por el camino de un amor que se da a sí mismo,
porque él es nuestro Señor y nuestro modelo
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: El Señor ve dónde estamos y cómo estamos. La mayoría de nosotros somos personas llenas de buena voluntad, pero llenas también de serias limitaciones. Él nos ve, no para vigilarnos como un policía y menos para castigarnos, sino para amarnos y animarnos como un Padre. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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