ENERO 3
NACIDO DE DIOS
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios, Padre de Jesucristo:
Por medio de tu único Hijo
tú nos has hecho a nosotros también
hijos e hijas tuyos,
que nacen de ti y viven tu vida.
Ayúdanos a cumplir siempre tu voluntad
y a crecer en tu amor
hacia aquella libertad y madurez
a la que nos has llamado
en Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
En su primera carta, el evangelista Juan reconoce a Jesús como el Hijo de Dios y lo presenta como el Siervo sufriente enviado por el Padre para nuestra Liberación.
Queridos hijos: Si ustedes saben que Dios es santo, tienen que reconocer que todo el que practica la santidad ha nacido de Dios.
Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.
Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Y todo el que tiene puesta en él esta esperanza, procura ser santo, como Jesucristo es santo. Todo el que comete pecado quebranta la ley, puesto que el pecado es quebrantamiento de la ley. Y si saben ustedes que Dios se manifestó para quitar los pecados, es porque en él no hay pecado. Todo el que pemanece en Dios, no peca. Todo el que vive pecando, es como si no hubiera visto ni conocido a Dios.
Salmo Responsorial
R.(3a) Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Cantemos al Señor al son del arpa,
suenen los instrumentos.
Aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro rey.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
A todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios.
R. Aleluya.
Evangelio
Juan el Bautista revela cómo se le manifestó la verdadera identidad del hijo de carpintero de Nazaret dando cumplimiento pleno a su misión.
Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel".
Entonces Juan dio este testimonio: "Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo'. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios".
Oración de los Fieles
Señor Dios, nosotros, tus hijas e hijos, necesitamos que venga tu Reino. Por eso te pedimos: R/La fuerza de tu Espíritu para anunciar a todos tu Amor y tu justicia.
– Para que haya cada vez más hombres y mujeres alrededor del mundo que sepan que son hijos de Dios, de un Dios que los ama tiernamente como aman un padre y una madre, roguemos al Señor.
– Para que, aunque seamos diferentes de tantas maneras, lleguemos a aceptarnos, apreciarnos y amarnos unos a otros como hermanos, roguemos al Señor.
– Para que Dios nos cree de nuevo cada día a imagen de su Hijo y nos ayude a crecer cada vez más a semejanza de Jesús, roguemos al Señor
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre nuestro:
Estos dones de pan y vino,
que proceden de tu generosa mano,
son también fruto de nuestro trabajo.
Te los presentamos como ofrenda,
como señales de nuestra buena voluntad
para continuar la lucha
contra las fuerzas del mal
en nosotros y a nuestro alrededor.
En las tormentas y pruebas de la vida
ayúdanos a vencer al pecado,
para que nos puedas revelar la gloria
que has preparado para nosotros
por medio de Jesucristo nuestro Señor
Oración después de la Comunión
Señor Dios y Padre nuestro:
Tú has visitado a tus hijos e hijas
por medio de nuestro Hermano, Jesucristo.
Ayúdanos a vivir juntos
como una comunidad de amistad,
solidaridad y paz,
para que así demos testimonio
de que tú eres nuestro Dios
y de que nosotros somos tu pueblo,
por medio de Jesucristo,
nuestro Hermano mayor y nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: ¡Hijos de Dios: eso es lo que realmente somos! Que el pensamiento de esta realidad nos colme de admiración, gratitud y confiada seguridad. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
