PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: BAUTISMO DEL SEÑOR
Y la nuestra…: Una misión aceptada
Ciclo Litúrgico: A
Introducción
Saludo
Hoy Jesús se bautiza en el río Jordán;
el Padre lo reconoce como a su Hijo querido
y el Espíritu Santo lo prepara
para su misión de servicio.
Que el Espíritu de filiación y servicio de Jesús esté siempre con ustedes.
Introducción del Celebrante
Hoy, Jesús, en el día de su bautismo, aunque no tenía pecado, se hizo uno con los pecadores, con los marginados, con los pobres de cualquier clase, para llevarles el perdón y la vida de Dios. Él aceptó gozosamente esa difícil misión. Nosotros, por nuestra parte, en nuestro bautismo nos hemos hecho uno con él. ¿Aceptamos también, como él, nuestra misión de ser buenos siervos de Dios y de los hermanos, aun cuando sea ésta una tarea difícil? Después de todo, somos discípulos de Jesús.
Acto Penitencial
Nosotros somos también
hijos e hijas queridos de Dios
desde el día de nuestro bautismo.
¿Hemos respondido al amor de Dios?
Pidamos humildemente al Señor que nos perdone.
(Pausa)
Señor Jesús, siervo de Dios,
tú nos enseñaste a servir.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, Hijo amado del Padre,
por medio de ti
llegamos a ser sus hijos e hijas.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, tú te hiciste uno y te identificaste
con todos los débiles y con los pecadores.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, Señor,
y elimina todos nuestros pecados.
Haz que vivamos como pueblo querido por Dios
y llévanos a la vida eterna.
Oración Colecta
Oremos para que, con Jesús, seamos siervos fieles
de Dios y de los hermanos.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta Fiesta del bautismo de Jesús
tú nos llamas a ser hijas e hijos queridos tuyos
y por él, nos das en nuestro bautismo
la misión de ser siervos humildes y entregados.
Danos la gracia de no quebrar totalmente
a los abatidos por el pecado y el dolor.
Ayúdanos a servir siempre a la causa de lo justo y recto,
a ser ojos para los ciegos,
y voz para los silenciados y oprimidos.
Que, como bautizados, te agrademos
en todo lo que hacemos.
Te lo pedimos en nombre de Jesús el Señor.
Primera Lectura
He aquí mi siervo querido; mi Espíritu mora en él
El profeta Isaías anuncia que el Espíritu de Dios guiará a su siervo fiel a traer al mundo justicia y amor compasivo y respetuoso. Esta profecía se cumple en Jesús. Su misión es también nuestra misión.
Esto dice el Señor:
“Miren a mi siervo, a quien sostengo,
a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
En él he puesto mi espíritu
para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;
no romperá la caña resquebrajada,
ni apagará la mecha que aún humea.
Promoverá con firmeza la justicia,
no titubeará ni se doblegará
hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
y hasta que las islas escuchen su enseñanza.
Yo, el Señor,
fiel a mi designio de salvación,
te llamé, te tomé de la mano, te he formado
y te he constituido alianza de un pueblo,
luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión
y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.
Salmo Responsorial
Salmo 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10
(11b) Te alabamos, Señor.
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor,
denle la gloria que merece.
Postrados en su templo santo,
alabemos al Señor. R.
R. Te alabamos, Señor.
La voz del Señor se deja oír
sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es poderosa,
la voz del Señor es imponente. R.
R. Te alabamos, Señor.
El Dios de majestad hizo sonar
el trueno de su voz.
El Señor se manifestó sobre las aguas
desde su trono eterno. R.
R. Te alabamos, Señor.
Segunda Lectura
La Buena Noticia de Salvación es para todos
El apóstol Pedro nos dice que el Espíritu de Dios moraba en el Señor Jesús, y que su Buena Noticia de Salvación se destina a todos.
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.
Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya
Vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó:
“Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”.
R. Aleluya.
Evangelio
Éste es mi Hijo predilecto
El bautismo de Jesús en el río Jordán es la ocasión elegida por Dios para dar a conocer que el Salvador es su Hijo querido y que el Espíritu Santo será su guía.
En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.
Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.
Oración de los Fieles
Oremos hoy a nuestro Padre del cielo, que envió a su Hijo entre nosotros como un siervo para liberarnos y para renovarnos, diciéndole: R/ Señor, escucha a tu pueblo.
– Por la Iglesia, sus líderes y todos nosotros, para que no seamos condescendientes, ni hagamos componendas, con la riqueza y el poder sino que sirvamos y ayudemos a todos, roguemos al Señor.
– Por todos los que no conocen a Cristo, o que se han alejado de la Iglesia, para que descubran y experimenten el amor del Señor por medio de nosotros por la forma cómo vivimos el Evangelio, roguemos al Señor.
– Por nosotros cristianos y por todos los hombres, para que el Espíritu Santo nos mueva a respetar a los pequeños e indefensos; para que no los oprimamos sino que les demos justicia con amor, roguemos al Señor.
– Por todos los bautizados, para que sigamos más radicalmente a Cristo y para que como él aprendamos a servir más que a ser servidos, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros y por nuestras comunidades cristianas, para que la Eucaristía fortalezca en nosotros los dones del Espíritu Santo y nos haga cada vez más fieles a nuestra vocación como hijos queridos de Dios, roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, cuando nos bautizamos, tú nos convocaste a hacernos hombres y mujeres nuevos. Perdona nuestra cobardía y sigue renovándonos por medio de tu Espíritu, para que tengamos el valor de seguir a Cristo hasta el fin, porque él es Hijo tuyo y Señor nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Estos dones de pan y vino
se convertirán en el Cuerpo y Sangre
de tu querido Hijo Jesús
en quien te complaces.
Fortalécenos con este alimento y esta bebida
y haz que el Espíritu Santo
nos renueve como pueblo
que vive sin componendas
el mensaje de justicia y amor
y la vida misma de tu Hijo.
Que, de este modo,
seamos verdaderamente tus hijos queridos
en quienes te complaces,
ahora y por los siglos de los siglos.
Introducción a la Plegaria Eucarística
Demos sinceras gracias al Padre por habernos hecho, por el bautismo, sus hijas e hijos queridos junto con Jesús, nuestro Señor.
Introducción al Padre Nuestro
Bautizados en el Espíritu Santo
e hijos del Padre por medio de Jesús, su Hijo predilecto,
recitemos con toda confianza
la propia oración de Jesús.
R/ Padre nuestro…
Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos tu paz en nuestros días.
Reaviva en nosotros la gracia del ¿bautismo
y condúcenos por tu Santo Espíritu,
para que seamos fieles a nuestra misión
de vivir la vida de Jesús en este mundo,
mientras esperamos con gozosa esperanza
la venida gloriosa de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…
Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo nuestro Señor,
el Hijo amado del Padre,
en quien Dios se complace.
Dichosos nosotros invitados
a participar en su mesa santa
y a vivir su vida.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú nos has abierto el cielo
para fortalecernos con el Pan de Vida
y para colmarnos con el Espíritu Santo.
Renuévanos y llámanos
a alejarnos de nuestras certezas y apegos humanos.
Envíanos a avanzar sin miedo
por la ruta de la justicia y la paz,
para que seamos hijos tuyos queridos
junto con tu Hijo fiel,
Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: En el bautismo en el río Jordán Jesús fue investido con su misión de llevar el amor liberador de Dios a los hombres. El Espíritu lo guio para llevar a cabo su misión en una fidelidad inquebrantable. En nuestro bautismo con el agua y el Espíritu hemos recibido la misión de vivir como Jesús, de continuar haciendo el bien como él, de ser fieles y justos para con Dios y con los hermanos. Que el Dios en cuyo nombre hemos recibido el bautismo nos proteja, nos guíe y nos bendiga por esta hermosa tarea. Y así que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
