SAN ANTONIO ABAD

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo Litúrgico: A,B,C

Introducción

“Si quieres ser perfecto, anda y vende todo lo que tienes… luego ven y sígueme”. San Antonio (251-356) escuchó con atención estas palabras de Jesús, se desprendió de todo lo que tenía, y se retiró al desierto, ya que pensó que ése era el lugar donde podría practicar una vida evangélica en toda su pureza. Más tarde Antonio organizó la vida monástica para los “padres del desierto”, que lo habían seguido, y para quienes escribió una regla de vida a la que nos referimos como “Regla de San Basilio”. Por un tiempo Antonio dejó el desierto para defender su fe contra el arrianismo y para animar y fortalecer a los que sufrían por la fe. Después regresó de nuevo a su retiro, al desierto.

Oración Colecta

Oh Señor y Dios nuestro:
Aunque Antonio era un joven rico,
no rechazó la invitación de Jesús
a renunciar a sus riquezas materiales
y a seguir a tu Hijo radicalmente.
Por intercesión de sus plegarias,
haz que nosotros también pongamos nuestras riquezas
no en lo que tenemos
sino en lo que tú nos das
y en lo que tú haces de nosotros,
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración de los Fieles

Oración sobre las Ofrendas 
Señor Dios nuestro:
Que estas ofrendas de pan y vino
sean expresión de que queremos acoger a tu Hijo 
en medio de nosotros.
Mientras se pone él mismo ahora en nuestras manos, 
enteramente y sin guardar nada para sí,
que él nos dé la sabiduría y la fuerza 
para seguirlo radicalmente, sin condiciones, 
hasta el fin, con alegría,
sin mirar atrás y sin contar el costo del seguimiento,
porque él es nuestra riqueza y nuestro Señor
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú has saciado el hambre que tenemos
por el alimento espiritual, que perdura para siempre.
Que sintamos un hambre que no pueda ser acallada,
hambre de ti, de los hermanos, 
de la vida en su plenitud.
Danos valor para poner a Jesús y su Evangelio 
por encima de cualquier otra cosa mundana
y para darte no solo lo mejor de lo que poseemos
sino para darnos a nosotros mismos, 
por el poder de Jesucristo nuestro Señor.
 

Scroll to Top