SANTOS BASILIO EL GRANDE y GREGORIO NACIANCENO
Doctores de la Iglesia
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
La liturgia de hoy une en una sola celebración a dos amigos íntimos llamados los Capadocios (ya que los dos procedían de la misma región de Capadocia, en Turquía); ambos eran monjes antes de ser obispos. Basilio reorganizó la vida monástica. Como obispo de Cesarea, afirmó la independencia de la Iglesia con respecto al poder civil, luchó con vigor contra la herejía arriana, e hizo mucho para ayudar a los pobres. Era un gran teólogo que, entre otros tratados, escribió destacadamente sobre el Espíritu Santo. También reformó la liturgia y dio a la Iglesia Oriental una de sus dos plegarias litúrgicas más importantes.
Gregorio fue primeramente obispo de Nacianzo (de ahí su sobrenombre), y posteriormente de Constantinopla. Al no saber enfrentar eficazmente los conflictos de su tiempo, dimitió de su ministerio y se dedicó a escribir tratados teológicos. A pesar de su falta de valor momentáneo, él también alcanzó la santidad.
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
San Gregorio escribió
que el Espíritu Santo era su más íntimo amigo
quien le impulsaba a dedicar su vida
para inducir a la gente
a adorar a la Santísima Trinidad.
Te pedimos que él,
juntamente con su gran amigo Basilio,
inspire a todos los obispos y líderes de tu Iglesia
a ser ejemplo para todos nosotros
por su dedicación al servicio del Evangelio
y al pueblo a ellos encomendado.
Concédenos esto por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración de los Fieles
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Hemos preparado esta mesa santa
para celebrar la memoria de tu Hijo.
Que los Santos Basilio y Gregorio nos inspiren
a ser amigos entre nosotros
y a participar en el banquete de tu Hijo
como comunidades que sean
un solo corazón y una sola alma,
y que vivan resueltamente para ti
y los unos para los otros,
movidos por el Espíritu de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre amoroso:
Ya que hemos comido del banquete de tu Hijo,
haz que sepamos poner en práctica
las palabras duras de San Basilio:
que el alimento que dejamos a un lado,
por no necesitarlo, pertenece a los hambrientos;
que nuestra reserva de calzado pertenece a los que van descalzos
y que el dinero que guardamos con seguridad
pertenece a los necesitados.
Haznos generosos
y profundamente piadosos
por Jesucristo nuestro Señor.
