LA SAGRADA FAMILIA
Agradando a Dios
Ciclo Litúrgico: A
Introducción
Saludo
El Señor los ama, con amor inquebrantable,
a cada uno, a sus familias y comunidades.
Que vivan unidos en su amor y hagan todo en su Nombre.
Que su paz esté siempre con ustedes.
Introducción
Cada familia tiene sus inquietudes y sus problemas. Hoy, en la fiesta de la Sagrada Familia se nos muestra cómo María, José y Jesús tuvieron su buena cantidad de problemas y aflicciones, especialmente porque la verdadera razón y el corazón de esta familia era Jesús, ese hijo desconcertante. Ellos, sus padres, hicieron todo a favor de su hijo. Lo que nos parece a nosotros más típico en la Sagrada Familia es que en todo buscaban la voluntad de Dios. Esto será característico también de Jesús –la voluntad de Dios iba a ser su alimento y su bebida. Que el corazón de nuestras familias sea también Jesús, y con él, con María y José. Y que nos preguntemos qué es lo que Dios quiere de nosotros, y sepamos cumplirlo.
Acto Penitencial
Pidamos perdón a Dios porque, con frecuencia,
hemos hecho sin cuidado ni atención
las tareas comunes de nuestra vida cotidiana.
(Pausa)
Señor Jesús, tú creciste en Nazaret y viviste como el hijo del carpintero local.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, el trabajar con las manos formaba parte de tu dignidad humana.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, por medio de tu vida en la Sagrada Familia tú santificaste las tareas ordinarias de la vida de cada día.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdona nuestros pecados.
Que nuestras vidas te den culto y adoración y llévanos a la vida eterna.
Oración Colecta
Oremos para que Dios bendiga a nuestras familias.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú dispusiste, en tu providencia,
que María y José
proveyeran el calor de un hogar
para tu propio Hijo Jesús.
Te pedimos confiadamente
que él llegue a ser el centro y el corazón
de todas nuestras familias cristianas.
Que todos nosotros crezcamos en él
y lleguemos a ser más íntimos y cercanos unos a otros
con paciencia y amor.
Que, como la Sagrada Familia de Nazaret,
nosotros también busquemos tu voluntad
en todo lo que hagamos.
Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor.
Primera Lectura
El que teme al Señor honra a sus padres
Los dos fundamentos de la vida en familia son amor y respeto, dice la Biblia. ¿No habrían de permanecer estas dos virtudes como la piedra angular de nuestras familias hoy?
El Señor quiere que el padre sea respetado por los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre ellos. 3El que honra a su padre alcanza el perdón de sus pecados, 4el que respeta a su madre amontona tesoros; 5el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado; 6quien honra a su padre tendrá larga vida, quien obedece al Señor honra a su madre; 12Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras viva; 13aunque su inteligencia se vaya debilitando, sé comprensivo; no lo hagas avergonzar mientras viva. 14La ayuda que diste a tu padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.
Salmo Responsorial
<strong>Salmo 128: Dichoso el que teme al Señor</strong>
R. (cf. 1) Dichoso el que teme al Señor.
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien.
R. Dichoso el que teme al Señor.
Su mujer, como vid fecunda,
en medio de su casa;
sus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa.
R. Dichoso el que teme al Señor.
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor:
“Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.”
R. Dichoso el que teme al Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Que en sus corazones reine la paz de Cristo;
que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqeuza.
R. Aleluya.
Evangelio
Toma al niño y a su madre, y huye a Egipto
Con esta Sagrada Familia, Jesús revive la historia del Pueblo de Dios: Emigración de la Tierra Santa a Egipto y de Egipto a la Tierra Santa. María y José aceptan ser desarraigados e incomodados por la venida del Salvador.
Un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. 14Se levantó, todavía de noche, tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto, 15donde residió hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que anunció el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo. 19A la muerte de Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto 20y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a Israel, pues han muerto los que atentaban contra la vida del niño. 21Se levantó, tomó al niño y a su madre y se volvió a Israel. 22Pero, al enterarse que Arquelao había sucedido a su padre Herodes como rey de Judea, tuvo miedo de ir allí. Y avisado en sueños, se retiró a la provincia de Galilea 23y se estableció en una población llamada Nazaret, para que se cumpliera lo anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno.
Oración de los Fieles
Unidos a la Sagrada Familia de Nazaret, confiamos en el Señor que conoce todas nuestras necesidades, y le pedimos que bendiga a todas las familias diciendo: R/ Señor, bendice a tu pueblo.
- Por la familia de la Iglesia, para que sea como una madre y un hogar para todos los necesitados, roguemos al Señor.
- Por todos los matrimonios, para que sepan conservar la frescura de su primer amor, o redescubrirla si la hubieran perdido, roguemos al Señor.
- Por todas las familias del mundo, para que sus miembros sigan creciendo en aprecio y en actitud de servicio mutuo, roguemos al Señor.
- Por los niños y por los jóvenes, para que sus padres sean para ellos adultos responsables preocupados por su crecimiento y felicidad, roguemos al Señor.
- Por los matrimonios separados y por sus hijos, para que puedan encontrar gente afectuosa cuyo amor comprensivo los ayude a superar la quiebra de la vida en su hogar, roguemos al Señor.
- Por nuestras comunidades cristianas para que, como miembros de una sola familia, aprendamos a llevar los unos las cargas de los otros y también a compartir las alegrías, roguemos al Señor.
Padre, nosotros confiamos en ti. Danos la gracia de no negarnos unos a otros todo el amor que tú nos has mostrado en Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú nos invitas a participar
en la mesa de familia de Jesús, tu Hijo.
Que el alimento y la bebida que él nos brinda
nos transforme en dones mutuos,
para que lleguemos a ser,
los unos para los otros,
pan y vino, vida y alegría.
Que el amor servicial y el respeto humilde
sean nuestra ofrenda de unos para otros y para ti,
hoy y mañana y cada día,
a causa de tu Hijo que está entre nosotros,
Jesucristo nuestro Señor.
Introducción al Padre Nuestro
Unidos ante Dios como hijas e hijos suyos, recitemos juntos la oración que nos enseñó su Hijo, Jesús de Nazaret. R/ Padre nuestro…
Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y haz que la paz de Cristo
viva en nuestros corazones y en nuestros hogares.
Guárdanos de crear divisiones entre nosotros
y de encerrarnos en nosotros mismos.
Danos la gracia de ser compasivos, amables y pacientes,
para que así nos preparemos con gozo y esperanza
para la plena venida entre nosotros
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…
Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
que viene para unirnos como hijas e hijos del Padre.
Dichosos nosotros
invitados a la mesa de la familia del Señor.
R/ Señor, no soy digno…
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Jesús, tu Hijo, se hizo cercano a nosotros
en esta celebración eucarística.
Él ha estado aquí para nosotros,
accesible y disponible para todos.
Que él siga viviendo en nuestros hogares
y en nuestras comunidades cristianas.
Que nos conceda el don
de ser también nosotros accesibles y disponibles
unos para otros,
aun a costa de molestias personales
y, con María y José, disponibles
para cualquier tarea que nos confíes,
ya que podemos hacerlo todo
en el nombre de Jesús, el Señor.
Bendición
Hermanos: ¡Qué bueno que hemos podido estar juntos hoy como familia del pueblo de Dios y orar, con la Sagrada Familia de Nazaret, por lo que nos es tan querido: nuestros hogares, nuestras familias, la comunidad cristiana, la familia de nuestra nación y de nuestro pueblo!
Que Dios nos bendiga y nos mantenga siempre unidos. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
